miércoles, 22 de abril de 2015

Otra vez.

Otra vez salir a caminar por Resistencia para buscarle distracción a los pensamientos, como si fuese algo posible.
Otra vez salir a caminar por acá para terminar allá, concentrado, elongando, listo para salir a correr, mientras escucho a miles rugir, cantar, gritar. 
La mañana parece agradable aunque ya no estoy en la avenida Avalos, no, ya estoy ahí donde me gusta jugar, en el costado izquierdo, apenas pasando la mitad de la cancha, buscando un compañero que me devuelva la pared, para encarar al área grande.
Acá la ciudad parece dormida, yo camino aunque en realidad ya la acomode para dejarla justo ahí, para verla tan linda, blanquita y redondita. Alguien me dice algo que no escucho, y apoyo el pie izquierdo junto a ella, para que el recorrido del derecho tenga la distancia justa que le dé fuerza y precisión.
Darle con cariño y a la vez firmeza, con todo el arco interno del pie derecho, ver como se va, ver como se abre para cerrarse en el momento justo.
Otra vez mas allá que acá, pateando sin patear, transpirando sin jugar, gritando el gol que acabo de hacer, sonriendo mientras mi vecina me mira con expresión de asombro.
- Buen día señora. – Y entro al edificio.

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