jueves, 24 de diciembre de 2015

24/12/15.

“Nadie me hizo de San Lorenzo, pero yo nunca pensé en otro equipo, en otra camiseta”, dice el gordo Soriano en una entrevista, y agrega: “ningún porteño tiene idea de lo que significa ser de San Lorenzo en una provincia: era ser un bicho raro, porque la distancia hacían que solo llegaran los ecos de Boca y de River.”, yo puedo decir que no hay momento de mi vida en que no agradezca a mi viejo por haberme mostrado el amor por estos colores, la locura, el “sin sentido” (para los racionales que no entienden la pasión por el fútbol), de querer hasta las lagrimas una camiseta.
El club que se quedo sin cancha, que descendió, que no ganaba nada internacional, jamás dejo de tener el apoyo de su gente.
Toda lucha justa tiene su recompensa, vuelve la alegría a la avenida La Plata.

miércoles, 21 de octubre de 2015

21/10/15.

Una nueva marcha, gritos pidiendo “justicia” en la plaza central, y personas diciendo que “van a llegar a las últimas consecuencias, que la memoria del compañero lo vale”, y que “quieren que paguen los verdaderos responsables”.
Un nueva muerte en una marcha, en un reclamo, días atrás, semanas atrás, o ¿eran cinco años atrás?, ¿se llamaba Mariano o Ángel?, o no, quizás me confundo y ocurrió mucho más atrás y era Darío su nombre, no lo sé, no recuerdo, pero en esa marcha pedían tierra, trabajo, viviendas, como en la marcha de ahora, o en la de un mes atrás, y siempre aparece alguien que dice que son vagos, que ellos conocen a alguien que conoce a alguien que una vez se acercó y le dijo que tenía un trabajo, que vayan a cortar el pasto de su casa de fin de semana, pero nadie aceptó porque lo que quieren es vivir de arriba.
Una nueva familia que llora, dirigentes oficialistas proclamando su inocencia, diciendo que para ellos “no es casual que algo así ocurra días antes de las elecciones”.
Pasan los días, los meses, los años, una nueva elección, y según las encuestas van a ganar los mismos, en esta elección, en todas las elecciones, con distintos apellidos pero son los mismos, y entonces nuevas marchas, nuevas muertes que con el tiempo van a ser pintadas en las paredes, en banderas de manifestaciones, en comedores comunitarios de barrios carenciados, va a pasar el tiempo y van a seguir las personas gritando en las calles pidiendo justicia, diciendo que hay que llegar a las últimas consecuencias por la memoria de todos los compañeros, y van a estar los otros llamándolos vagos, y también va a estar el gobierno claro, repitiendo, proclamando por todos los medios en los que salgan, su inocencia.

domingo, 12 de julio de 2015

12/07/15.

Recuerdo que en la escuela primaria y luego en la secundaria, mis amigos no podían entender cómo se podía ser hincha de un club que “no salía campeón”, yo me reía y les preguntaba que qué iban a hacer ellos cuando sus equipos no salgan campeónes, y agregaba que uno ama a un club no por los títulos o copas que pueda tener, pero claro ellos no entendían y continuaban con sus burlas y cargadas.
Recuerdo un invierno bastante frío en Chaco, yo usaba un buzo que tenía un escudo gigante en el pecho (buzo que tiene su historia y quizás más adelante la cuente), los partidos solo los podías ver si pagabas el codificado, entonces con mi viejo lo vivíamos por la radio.
Sí me pongo a pensar en esa tarde gris el primer sentimiento que llega al recordar el gol del “Gallego”, son ganas de llorar.
Con los años San Lorenzo continuó dándome alegrías que no tenían, ni tienen que ver con un título o una copa. Trajo maravillosas personas a mi vida, una de ellas me regaló un libro con todos los cuentos de Osvaldo Soriano, y en esas páginas comprendí que aquella tarde gris de Rosario no sólo a mí me produjo, y produce al recordar, lágrimas en los ojos.
A 20 años de aquel campeonato, acá esta el fragmento de “Arístides Reynoso”, de Osvaldo Soriano.
“Recordé su andar cansino durante un partido, en el instante en que el Gallego González, con 33 años a cuestas, metió sobre el final el gol del triunfo de San Lorenzo. Unas horas antes había perdido a su padre. Lenta, dolorosamente, lo venía perdiendo desde hacía dos años y su madre pasaba casi todo el día en el hospital. A lo largo de su vida dentro del área, el Gallego llevaba marcados ciento cinco goles en no sé cuántos clubes y ahora, a esta edad, esperaba una nueva oportunidad en el banco de suplentes. Veira lo llamó para que entrara en los últimos veinte minutos y allí fue el Gallego, sin haber dormido, recién venido del velorio, a ponerle la cabeza al primer centro decente que le tiraron.
Así son las novelas del fútbol: risas y llantos, penas y sobresaltos. González corrió con los brazos en alto a saludar la memoria de su padre. Llevaba lágrimas en los ojos y sus compañeros lloraban con él. De esa pasta están hechos los goleadores. Fantasmas que salen de ninguna parte.”

miércoles, 22 de abril de 2015

Otra vez.

Otra vez salir a caminar por Resistencia para buscarle distracción a los pensamientos, como si fuese algo posible.
Otra vez salir a caminar por acá para terminar allá, concentrado, elongando, listo para salir a correr, mientras escucho a miles rugir, cantar, gritar. 
La mañana parece agradable aunque ya no estoy en la avenida Avalos, no, ya estoy ahí donde me gusta jugar, en el costado izquierdo, apenas pasando la mitad de la cancha, buscando un compañero que me devuelva la pared, para encarar al área grande.
Acá la ciudad parece dormida, yo camino aunque en realidad ya la acomode para dejarla justo ahí, para verla tan linda, blanquita y redondita. Alguien me dice algo que no escucho, y apoyo el pie izquierdo junto a ella, para que el recorrido del derecho tenga la distancia justa que le dé fuerza y precisión.
Darle con cariño y a la vez firmeza, con todo el arco interno del pie derecho, ver como se va, ver como se abre para cerrarse en el momento justo.
Otra vez mas allá que acá, pateando sin patear, transpirando sin jugar, gritando el gol que acabo de hacer, sonriendo mientras mi vecina me mira con expresión de asombro.
- Buen día señora. – Y entro al edificio.

domingo, 29 de marzo de 2015

Una tarde.

Y una tarde saque el que era mi más preciado tesoro,
una de las muchas tardes que vencimos al tiempo.
Era como la de hoy, y te di lo más valioso para mí,
esperando lo cuides, lo guardes.

Fuimos mañanas, tardes y noches, fuimos unidos,
ahora distancia, aunque aquel lazo sigue intacto.
Es inevitable por momentos la distancia,
lo importante es saber que ese vínculo entre los dos existe.

Es agradable esa sensación de saber quien anda por ahí,
son agradables esos encuentros de calma entre tantas tormentas,
es necesario sostenerse de alguien para mantenerse a flote.

Una tarde nos vimos, otras tantas vencimos al tiempo,
vencimos tormentas entre risas y cálidos abrazos.
Te digo que es muy agradable saber que andas por ahí. 

viernes, 20 de febrero de 2015

20/02/15.

Qué sería de la vida sin esas preguntas constantes, sin ese estar pendiente de vos.
Que aburrido sería todo sin esos goles sobre la hora, sin los gritos caminando por la calle con mensajes de amigas y amigos que me mantienen informado cuando no puedo verte. 
Que aburrida sería la vida sin gritarle a un arbitro -que no me va a escuchar porque aún los televisores no hacen llegar sonidos hacía el otro lado-, que eso que no cobró fue falta, “fulaso, fue fulasooo”. 
Me pregunto muchas veces si otros conocerán el placer de esta locura que se extiende 24 horas al día, que va más allá de los 90 minutos reglamentarios y adicionales.
En fin, entre tantas preguntas tengo algunas certezas, una de ellas es que la vida sería muy aburrida sin vos San Lorenzo.

jueves, 19 de febrero de 2015

A veces.


“…y yo te siento temblar contra mí,
como una luna en el agua.”
Capítulo 7, “Rayuela”, Julio Cortázar.


A veces soles venir. Te cuento esto sabiendo que no te van a llegar estas palabras, pero haciéndolo con la intención de que alguna te alcance, que llegue y te abrace por mí.
Sí, a veces cuando llueve te haces presente.
Fotos suelen traer con su imagen más que recuerdos, hacen lo mismo libros y películas, a mí me ocurre también cuando llueve.
Suelo juntar palabras, me las apropio para darle cierto orden o desorden, para finalmente soltaras con la esperanza que ellas transmitan algo de lo mucho que a veces quiero decir. Suelo soltar palabras y frases, cada una de ellas tiene una misión, nace con un propósito, a veces creo que las ordeno o desordeno yo, otras tantas creo que algo o alguien me las dicta.
Ahora siento a las palabras que van buscando su lugar, que van ordenando o desordenando frases, y pienso en mi cuaderno, tengo que traerlo y escribir, pero obviamente no puedo dejar de ver la lluvia, a vos que de alguna forma tomaste forma, entonces intento memorizar esas palabras que escucho, cada frase que aparece mientras las gotas van formando charcos en el balcón.
 Fotos suelen traer con su imagen más que recuerdos, hacen lo mismo libros y películas, a mí me ocurre también cuando llueve, y sé que los días y noches posteriores voy a soltar palabras, que creo nunca van a tener la forma que me gustaría que tengan, sin embargo las suelto. Espero que alguna de ellas llegue y te abrace por mí.

jueves, 8 de enero de 2015

08/01/15.

Sería mejor que si no tienen la capacidad, o la inteligencia de resolver los problemas por los cuales reciben una abultada remuneración, quizás, creo, pienso, sería bueno que guarden silencio. Por respeto, y para que no aumente la indignación reinante.
Aunque claro, no pueden, es que para que la mentira sea creída por muchos, primero tienen que crearla, luego creerla ellos, y finalmente expandirla.