viernes, 7 de noviembre de 2014

Siempre llovió en el momento justo.


Yo quería escribir poesía, pero no soy poeta,
también quería escribir cuentos, pero no sé si soy narrador.
Yo acá escribo aunque no sea escritor.

Yo quería decirte que sos linda como la lluvia,
pero las palabras siempre me fueron esquivas
en los momentos en que más las necesite.

Así fue que esta mañana mientras llovía
me encontré caminando solo,
saltando y pisando charcos.

Y mientras iba pensaba en escribir,
un poema, quizás un cuento.
Las palabras llegaban y bailaban con la lluvia.

Ellas que siempre faltan cuando caminamos juntos
llegaron esta mañana y yo las escuchaba,
pensé entonces en llegar a casa y escribirlas.

Sí, me gustaría ser poeta, aunque me siento más narrador,
me gustaría que las palabras no falten cuando las necesito.
Igual acá, yo escribo aunque no sea escritor.

Esta mañana mientras iba pensaba que para mí
siempre llovió en el momento justo,
pensaba también en lo mucho que me gusta la lluvia.

Esta mañana pensé que siempre llovía en el momento justo,
y comprendí que quizás la próxima vez,
las palabras lleguen también en el momento justo.


martes, 4 de noviembre de 2014

Sobre una mañana.


“Del caos - no del orden- nacen las estrellas, 
hace falta llevar caos por dentro para dar a luz una estrella."
Friedrich Nietzsche.





Y si lo hacemos, 
y si repentinamente quitamos ese poder que cedimos.
Qué harían sabiendo que ya no disponen 
de lo que antes manejaban a su antojo.


Qué harían si todos los que dicen “sí”,
repentinamente dicen “no”,
y a su “no”, agregan una acción.

Después de todo quien cede poder, 
en todo momento puede exigirlo, 
recuperarlo de quien no lo supo manejar correctamente.

Y si esta mañana vemos al mundo en forma distinta.
Y si esta mañana no solo escuchamos a aquella voz, 
que constantemente nos habla.

Bastaría que una mañana, por qué no esta mañana,
dejemos salir a esa voz,
la liberemos, como tantas veces la soltamos, 
para verla transformarse en acción.

Un “no”, no es necesariamente negativo,
un “no” puede ser el comienzo de un gran “sí”.
Esa respuesta que damos todos los días
es la que nos hace libres.

Es preciso escuchar esas voces, 
es preciso y necesario dejarlas salir,
su libertad es nuestra libertad.

Todo orden necesita del caos.