martes, 23 de septiembre de 2014

23-09-14.

Un tal Cesare Lombroso entre sus estudios planteó la idea de que ciertas características físicas (altura, color de piel, tamaño de las manos, etc.), determinan el comportamiento criminal del individuo. Sus ideas están relacionadas con las de un alemán, Franz Joseph Gall a quien se conoce como el creador de la Frenología, que establece, entre otras cosas, que las características del cráneo de una persona determinan su personalidad, es decir quién es una “buena persona” y quien es “un delincuente”. En los países que mantenían (aún hoy lo hacen) monarquías como Inglaterra, esa teoría fue utilizada para establecer los rasgos de “inferioridad” de los súbditos, contrastantes con los de “superioridad” de los monarcas, para de esa manera perpetuarse en el poder. 
Obviamente tanto las ideas de Lombroso como las de Gall, fueron desechadas hace años, ya que no solo son absurdas, cualquiera que intente analizarlas se da cuenta de ello, también porque jamás pudieron demostrar o establecer como ciertos esos conceptos que pregonaban. A pesar de ello creo que continúan vigentes. 
Para muchas personas el ladrón siempre es el que proviene de una villa, o tiene rasgos físicos determinados, color de piel, altura, vestimenta, modo de hablar. Quienes piensan de esa forma son capaces de pedir la muerte del delincuente, ya que “los jueces son corruptos, el sistema no funciona, entra y sale por una puerta”, etc. (acá necesariamente tengo que mencionar a un filósofo francés, que desde mi punto de vista tendría que ser lectura obligatoria para cualquier persona, Michel Foucault, que en una joya como “Vigilar y castigar” plasmo estas ideas). 
Para gran parte de la sociedad el delincuente es el pobre, lo dicen sin pensar en las condiciones que llevaron a esa persona a tomar esa decisión. Ahora esas mismas personas son las que reeligen a quién roba a millones. El funcionario corrupto, que tuvo mucha mas educación (por lo menos de la académica), que no tuvo ninguna necesidad básica insatisfecha, pero que sin embargo comete esos delitos. 
Sé que va a cuestionarse esto que escribo, sé que muchos no van a estar de acuerdo.
Estoy convencido de que los problemas que tiene el país se solucionan con educación, constantemente lo digo, bueno pues cuando lo hago me refiero a la educación de muchas personas que a pesar de tener ciertos conocimientos, no escapan de aquellas ideas que años atrás fueron impuestas por el italiano Lombroso, y el inglés Gall, personas que consideran delincuente al pobre o al que tiene ciertos rasgos físicos que lo “encasillan” como tal, y no al ministro o vicepresidente, que con su vida ostentosa pone en evidencia la imposibilidad del incremento honesto de su patrimonio. No me refiero puntualmente a este gobierno, creo que estas palabras se aplican a la mayoría de los gobiernos que tuvimos desde el regreso de la democracia, desde mi punto de vista, la mejor forma de gobierno que tenemos, pero que no funciona si, como sociedad, no hay la suficiente inteligencia para elegir a quienes votamos.

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