lunes, 29 de septiembre de 2014

No estoy tan seguro.

Acá adentro todo tiene un horario y hay que cumplirlo o los doctores y enfermeras se enojan, y nadie quiere eso, nadie en su sano juicio -lo digo en forma irónica-, va a querer que alguien acá se enoje.
Hay un horario para levantarse, aunque quieras seguir durmiendo, también hay un horario para dormir, sin importar que el sueño no este presente.
Hay un horario para almorzar, para usar el baño, y para salir al patio. También hay un horario de visita, aunque no recuerdo cuando fue la última vez que vinieron a visitarme.
Acá adentro, salvo a los doctores y enfermeras, nos llaman por el número de nuestras habitaciones, esta el número 10, el 27, la número 15 claro, todos somos un número, yo soy el 9.
Los primeros días cuesta acostumbrarse a los horarios, pero al ver al doctor y a las enfermeras enojadas, y sobre todo al comprender lo que hacen estando enojados, te das cuenta que es mejor respetar esos horarios. Pero yo tengo un secreto, respetar no necesariamente quiere decir cumplir, y nadie me puede obligar a mí a que hora dormir, pueden decirme a que hora debo hacerlo, pero no siempre lo cumplo, entonces me acuesto y mientras cierro los ojos para dejar de ver este mundo, esta habitación repleta de manchas de humedad, lo que hago es ir hacía otros mundos. Es maravillosa esa capacidad.
Como dije soy el número 9, tengo otro nombre, por el que solían llamarme las personas que antes venían a visitarme, pero la verdad me gusta mas ser el 9. Estoy acá hace ya unos años, se supone que no estoy bien aunque no estoy tan seguro, desde mi punto de vista creo que son ellos los que no están bien.
Siempre me gustó leer y hay una frase que recuerdo, “Los niños y los locos dicen la verdad, por eso a unos se los manda a escuelas para educarlos, y a otros se los encierra en instituciones para curarlos”, me gusta esa frase, la había dicho un francés que creo era filósofo.
Intenten recordar cuándo dejaron de jugar como chicos, de disfrutar el presente de la vida, para vivirla angustiados por el futuro, sin duda va a estar relacionado con el momento en que comenzaron a educarlos para “lo que va a venir”, que gracia me da cuando los escucho decir eso.
Quiero que quede en claro algo, no estoy en contra de aprender, leer es algo maravilloso y ojala todo el tiempo pueda estar incorporando conocimientos en mí, es que creo que la forma de hacerlo no es encerrado, siguiendo al pie de la letra un programa diseñado por personas que vivieron en otros tiempos, que pensaron, sintieron, y tuvieron un entorno tan diferente al que tuve, al que tienen los niños hoy.
Sí, se supone que soy un loco aunque no estoy tan seguro, es que todo lo que hice fue no aceptar sus imposiciones. Hubo un momento en que comprendí -también estoy siendo irónico-, a eso a lo que llaman “sociedad”, vi que lo único que quería era moldearnos en forma igual, y entonces fui alejándome, cómo no iba a hacerlo si una de sus imposiciones era que calle lo que sentía, jamás podría hacer eso. Decir lo que sentís, decir y hacerlo, es la más maravillosa expresión de libertad.
Soy el número 9 y estoy encerrado acá hace ya unos años, dicen que no estoy listo para vivir afuera, yo creo que los que están afuera no están listos para vivir como lo hago yo, como lo hacen los otros que están con migo, como lo hacen los niños, diciendo lo que sentimos sin disfrazarlo, sin angustiarnos por algo como “el futuro”, sin callar lo sentimos porque hay que “guardar ciertas formas”, aunque fueran de lo más absurdas.
Según ellos yo estoy loco, aunque no estoy tan seguro.   

martes, 23 de septiembre de 2014

23-09-14.

Un tal Cesare Lombroso entre sus estudios planteó la idea de que ciertas características físicas (altura, color de piel, tamaño de las manos, etc.), determinan el comportamiento criminal del individuo. Sus ideas están relacionadas con las de un alemán, Franz Joseph Gall a quien se conoce como el creador de la Frenología, que establece, entre otras cosas, que las características del cráneo de una persona determinan su personalidad, es decir quién es una “buena persona” y quien es “un delincuente”. En los países que mantenían (aún hoy lo hacen) monarquías como Inglaterra, esa teoría fue utilizada para establecer los rasgos de “inferioridad” de los súbditos, contrastantes con los de “superioridad” de los monarcas, para de esa manera perpetuarse en el poder. 
Obviamente tanto las ideas de Lombroso como las de Gall, fueron desechadas hace años, ya que no solo son absurdas, cualquiera que intente analizarlas se da cuenta de ello, también porque jamás pudieron demostrar o establecer como ciertos esos conceptos que pregonaban. A pesar de ello creo que continúan vigentes. 
Para muchas personas el ladrón siempre es el que proviene de una villa, o tiene rasgos físicos determinados, color de piel, altura, vestimenta, modo de hablar. Quienes piensan de esa forma son capaces de pedir la muerte del delincuente, ya que “los jueces son corruptos, el sistema no funciona, entra y sale por una puerta”, etc. (acá necesariamente tengo que mencionar a un filósofo francés, que desde mi punto de vista tendría que ser lectura obligatoria para cualquier persona, Michel Foucault, que en una joya como “Vigilar y castigar” plasmo estas ideas). 
Para gran parte de la sociedad el delincuente es el pobre, lo dicen sin pensar en las condiciones que llevaron a esa persona a tomar esa decisión. Ahora esas mismas personas son las que reeligen a quién roba a millones. El funcionario corrupto, que tuvo mucha mas educación (por lo menos de la académica), que no tuvo ninguna necesidad básica insatisfecha, pero que sin embargo comete esos delitos. 
Sé que va a cuestionarse esto que escribo, sé que muchos no van a estar de acuerdo.
Estoy convencido de que los problemas que tiene el país se solucionan con educación, constantemente lo digo, bueno pues cuando lo hago me refiero a la educación de muchas personas que a pesar de tener ciertos conocimientos, no escapan de aquellas ideas que años atrás fueron impuestas por el italiano Lombroso, y el inglés Gall, personas que consideran delincuente al pobre o al que tiene ciertos rasgos físicos que lo “encasillan” como tal, y no al ministro o vicepresidente, que con su vida ostentosa pone en evidencia la imposibilidad del incremento honesto de su patrimonio. No me refiero puntualmente a este gobierno, creo que estas palabras se aplican a la mayoría de los gobiernos que tuvimos desde el regreso de la democracia, desde mi punto de vista, la mejor forma de gobierno que tenemos, pero que no funciona si, como sociedad, no hay la suficiente inteligencia para elegir a quienes votamos.