miércoles, 30 de abril de 2014

Siempre está San Lorenzo.

a Ernesto Sibilla, que me heredo lo mas lindo.

Acá estoy nuevamente sin dormir, como cuando era chico, cuando me desvelaba pensando en qué va a ser de esos noventa minutos que jugaban apellidos que yo usaba cuando jugaba a la pelota con mis hermanos.
En aquellos tiempos tenía otros pensamientos que ocupaban mi mente, pensamientos de niño, cosas como que se venían los exámenes y pruebas en la escuela. El tiempo pasó, los problemas fueron modificándose, pero los noventa minutos que juegan apellidos nuevos, siguen siendo el motivo de mis desvelos.
Ahora, cuando vuelvo a la casa de mis padres, cuando tomamos mates mi mamá pregunta “¿Cómo estás?”, y me deja que cuente de mi vida, de lo poco que cuento porque siempre fui así. Mí papá nunca me pregunta eso, esas preguntas son de mi vieja, mi viejo se preocupa a su manera de esos temas, o cuando tiene algo así que decirme se lo dice a mi vieja para que sea ella la que pregunte. Él habla de otras cosas, mientras tomamos mate mi viejo me habla de Gentiletti, me dice que no puede ser que siga siendo titular, le digo que hace tiempo San Lorenzo no tiene alguien confiable atrás, y él me dice que lo ponga a Kannemann entonces, que el gringo va a defender como nadie.
Lo escucho a don Sibi y me doy cuenta que él también esta sin dormir, sé que al igual que yo, tiene infinidad de pensamientos, de problemas que ocupan su mente, pero sé perfectamente que San Lorenzo lo desvela.
Acá de nuevo me encuentro con insomnio, agarro algún libro y mi mente no ve las imágenes que el me muestra, entonces lo dejo y enciendo la televisión pero tampoco encuentro algo que me distraiga. Sentado en la cama estoy pensando en un partido de fútbol, y sé que quienes intentan darle una explicación a todo, van a buscar y enunciar una y mil veces sus teorías, pero como siempre les digo: “El corazón tiene razones que la propia razón no va a entender”.
Ahora que ya soy una persona adulta, o se supone que lo soy, que ya en mi interior los problemas cambiaron, las preocupaciones de niño desaparecieron para darle lugar a las preocupaciones de adulto, veo algo que siempre supe, me doy cuenta que siempre está San Lorenzo, que jamás voy a dejar de pensar en esos noventa minutos, que son mas de noventa, siempre van a estar esos partidos que no los juego pateando la pelota, pero si lo hago de otra forma, y entonces buscó una nueva posición en la cama, sabiendo que va a ser en vano, este insomnio no tiene cura.

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