miércoles, 9 de octubre de 2013

Alturas.


La voz que le habla dice que hay que salir, tanto mundo por ver, tantas alturas por subir, y su interior se va poblando con nuevos mapas, en su mente se van trazando nuevas rutas que necesita transitar.
Con la certeza de que la vida es una búsqueda constante, algo que esta en otros lados a los que debe partir, algo que debe encontrar, se pone de pie y escucha.
La voz rugiendo en su interior comienza a diagramar algunos rumbos.
Meter solo lo necesario en la mochila y salir, buscar nuevamente las alturas, ellas siguen llamándolo más que el mar. De pie, ve hacia un lado, ve hacia el otro, con un gesto dice al mar que lo espere, que todavía no es el momento, pero que ya va a ir.

Tanto mundo por ver, sus piernas se mueven como si tuviesen vida propia, como si fuesen independientes de él, ellas también lo van llevando, lo van empujando, y la voz de su interior le habla, le muestra lo que aún no vio, entusiasmado la escucha y sonríe. Ya esa sensación de partir lo envolvió, “tanto mundo por ver” escribe, ve hacia un lado y dice a las montañas que lo esperen, que en unos meses se volverán a ver.