sábado, 7 de septiembre de 2013

Caminos sinuosos.

Iba mirando quien sabe qué,  
iba buscando otros cielos,
no la buscaba pero la vio.
Hay encuentros casuales
que traen mas que los buscados.

Iba distraído como siempre,
era de día cuando la vio.
Pensó que era un ángel,
pero no estaba seguro.
Cómo iba a saberlo si nunca vio uno.

Era de día y la vio.
Podría ser quizás un demonio,
aunque tampoco vio antes uno.

Tenía algunas dudas, como siempre,
aunque estaba seguro de algo,
la atracción que sentía era fuerte.

Cómo iba a imaginar que aquello
que le hacía bien podría lastimarlo,
que se transformaría en una herida profunda.
 
Fue inevitable acercarse a aquel
ángel o demonio que sonreía,
que lo llevaba por sinuosos caminos.

Siempre lo desconocido fue una atracción,
tanto como lo prohibido.

Qué tiene ella, se preguntó,
y encontró algunas respuestas,
aunque sabe que a esas respuestas las da la razón,
y hay momentos en los que la razón nada puede aclarar.

Iba caminando, era de día, la vio,
y algo cambió.

Hoy no sabe si va a seguir
junto al ángel o demonio,
si ella lo continuará llevando por sinuosos caminos

o si desaparecerá como llegó.