miércoles, 26 de junio de 2013

Martina.

Esta noche, Martina no siente deseos de escuchar música, lo que es raro en ella y una prueba de que algo anda mal, mira el departamento, los libros prolijamente acomodados en el estante, la cocina, el control remoto sobre la cama, y piensa. Sabe que volvió a hacerlo, nuevamente a un sentimiento le dio forma, le puso ojos, sonrisas, y gestos, Martina suspira al ver a ese sentimiento que dejo de ser algo inmaterial para volverse algo material, hasta nombre le dio al sentimiento, y ahí esta acostada pensando en ese nombre, que ahora para ella es un hombre. Ve a ese sentimiento, o a ese hombre, y sabe que tiene que salir de ahí.
En voz baja maldice Martina tapada con la colcha, y se dice que no va a volver a hacerlo, que esta vez es en serio, aunque sabe perfectamente que no será así, pero de todas formas lo dice y se levanta.
Busca su campera, quiere ir por ahí a buscar cualquier lugar con ruido que calle a las voces de su interior, lugar inexistente ya que hay voces que no se pueden callar, pero eso no la detiene y se decide a salir. 
Ahora, mientras escribo esto, Martina agarra las llaves, me mira y se va.   

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