miércoles, 4 de diciembre de 2013

"El corazón tiene razones que la razón no entiende".

Y muchos no van a entenderme ahora que una vez más no puedo dormir, no van a hacerlo cuando les diga que es por vos, y van a buscar sus explicaciones racionales a mi insomnio.
Ahora que son las tres de la mañana, que una vez más estás acá, -siempre estás pero ahora tu presencia es más fuerte-, te miro y pienso, cómo no voy a ser así, cómo no hacer lo que hago con todo lo que me diste cuando llegaste.
Tu aparición llenó mi vida con momentos buenos y otros no tanto, porque me hiciste, -haces-, enojar y sufrir, pero en nada se compara a las alegrías que traes, a las sonrisas que me dibujas cuando estoy en cualquier lugar, sonrisas que llegan de la nada por algún recuerdo.
Ellos, los racionales, no van a entender a alguien que se queda sin voz por gritar, yo sin embargo sé que quien grita es mi corazón, y él no mide el tono en el que hay que hacerlo, no se fija en nada, solo va.
Acá estoy nuevamente escribiéndote, contándote lo que ya muchas veces te dije, conocerte no fue planeado y eso me gusta, los mejores encuentros en la vida son así, casuales.
Ahora te miro, tomas forma en esta madrugada, te sentas acá en mí cama, y trato de hacer algo que sé es imposible, trato con palabras de decirte lo que me haces sentir, de todas formas lo intento. Me viene a la memoria Gelman: “…el amor es una cosa y la palabra amor es otra cosa…”.

Te miro, me miras, y en el aire flota nuevamente aquella sensación que tuve tiempo atrás, a la que no puedo definir mas que con la palabra magia. Ahora que nos miramos vuelvo a sonreír, y la magia nos envuelve, este sentimiento que acelera mi corazón hoy, en esta madrugada, no puede más que ratificar algo que tiempo atrás supe, no puede más que de decirme que sin vos no puedo vivir.        

viernes, 22 de noviembre de 2013

Vi a Nietzsche.

Salir a caminar, a veces a trotar, son actividades que disfruto, con ellas no solo mi cuerpo viaja, también mi mente se aleja, y a veces -la mayoría de las veces- cuerpo y mente toman rutas distintas lo que me trae mas de un reproche de alguna amiga o amigo que luego me dice: te salude el otro día y seguiste de largo. Pero esa es otra historia, lo que iba a contar es que el otro día caminando, vi a Nietzsche.
Fue en una plaza, y pensé que el encuentro tenía que ver con mis lecturas frecuentes, que quizás haber leído varias veces “El otro cielo” de Cortázar me había llevado a viajar en el tiempo, a otra ciudad, a otro país, o tal vez que estaba buscando algún nuevo poema como los que encontré en la antología “Poemas con famosos”. Pero inmediatamente deje de lado esas teorías, y simplemente me hice a la idea de que Friedrich estaba acá, en Chaco.
Él, al igual que Zaratustra, se puso a hablar a las personas que se encontraban ahí. Fui acercándome para escucharlo, y lo que dijo fue esto:
 “Pueblos y rebaños todavía existen en alguna parte. Entre nosotros, hermanos míos, únicamente existen estados. ¿Qué es estado? ¡Atención! ¡Abrid los oídos! Voy a hablaros de la muerte de los pueblos. De todos los monstruos fríos, el más frío es el estado. Miente fríamente y he aquí la mentira que sale arrastrándose de su boca: “Yo, el estado, soy el pueblo”, ¡Mentira! (...) Destructores son los hombres que arman trampas a las multitudes, llamando a esto un estado y suspendiendo por encima de ellos una espada y cien apetitos. (…) Os doy esta señal: cada pueblo tiene su propio lenguaje del bien y del mal; su vecino no lo comprende; se ha inventado este lenguaje para sus costumbres y sus leyes. Pero el estado miente en todas sus lenguas del bien y del mal; todo lo que dice es mentira, y todo lo que tiene es robado. Todo en él es falso; muerde con dientes robados, es insociable y reñidor. (…) El estado en todas partes es el lugar donde todos absorben los venenos: los buenos y los malos; donde todos, buenos y malos, se pierden; donde al lento suicidio se le llama “la vida”. ¡Mirad a los superfluos! ¡Roban las obras de los inventores y los tesoros de los sabios;  llaman civilización a su robo y todos se les convierte en enfermedad y desvarío! (…) ¡Mirad a los superfluos! Adquieren riquezas y se hacen con ello  más pobres. ¡Quieren el poder estos impotentes! Y sobre todo la palanca del poder: mucho dinero. ¡Mirad cómo trepan estos ágiles monos! Trepan los unos sobre los otros y se empujan hacía el fango y el abismo. Todos quieren acercarse al trono: es su locura; ¡cómo si la felicidad estuviera sobre el trono! A menudo, el fango está sobre el trono y -a menudo también- el trono esta sobre el fango. Aparecen ante mí como locos, como monos trepadores e impetuosos. Su ídolo, este frío monstruo, huele mal; todos estos idólatras huelen mal. Hermanos míos: ¿queréis, pues, ahogaros con la exhalación de sus fauces y de sus apetitos? ¡Antes bien, romped los vidrios y saltad afuera! ¡Evitad el hedor! ¡Alejaos de la idolatría de los superfluos! ¡Evitad el hedor! ¡Alejaos de la humareda de estos sacrificios humanos! Todavía las grandes almas hallarán ante ellas la existencia libre. Quedan muchos lugares para los que viven solitarios o emparejados. Lugares donde se respira el perfume de los mares silenciosos. Una ruta libre está siempre abierta para las grandes almas. Quien posee poco, en verdad, tanto menos es poseído. ¡Bendita sea la pequeña pobreza! Allí donde termina el estado, allí únicamente comienza el hombre que no es superfluo.”
La mayoría de las personas se fueron cuando iba por  la mitad de su discurso. Me acerque un poco más y le dije que aunque él hablaba de una sociedad de años, muchos años atrás, esas palabras se ajustaban al tiempo en el que vivíamos. Sonrió con tristeza, aunque no puedo asegurar que haya sido una sonrisa, su bigote no me permitió descifrar el gesto que hizo, luego dio media vuelta y se fue, ya cuando se alejaba lo escuche decir que regresaría a las alturas, que en las montañas estaba mejor.  


* El fragmento entre comillas pertenece al capítulo: “Del nuevo ídolo”, del libro “Así hablaba Zaratustra”, de Friedrich Nietzsche.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Caminando.

Sacamos algo de allá,
de muy adentro,
de esos lugares a los que pocos llegan.
Buscamos en noches y días compartidos.
Buscamos en nuestro ser,
en nuestros seres.
Encontramos algo que teníamos 
guardado y lo sacamos.
Lo dejamos en un costado de este camino,
nos miramos,
lo hacemos a los dos.
Yo te miro a vos y también a mí.
Vos me miras a mí, y también a vos.
Luego de algunos minutos
comprendemos que dejar algo
a un costado del camino

es necesario para seguir caminando. 

miércoles, 9 de octubre de 2013

Alturas.


La voz que le habla dice que hay que salir, tanto mundo por ver, tantas alturas por subir, y su interior se va poblando con nuevos mapas, en su mente se van trazando nuevas rutas que necesita transitar.
Con la certeza de que la vida es una búsqueda constante, algo que esta en otros lados a los que debe partir, algo que debe encontrar, se pone de pie y escucha.
La voz rugiendo en su interior comienza a diagramar algunos rumbos.
Meter solo lo necesario en la mochila y salir, buscar nuevamente las alturas, ellas siguen llamándolo más que el mar. De pie, ve hacia un lado, ve hacia el otro, con un gesto dice al mar que lo espere, que todavía no es el momento, pero que ya va a ir.

Tanto mundo por ver, sus piernas se mueven como si tuviesen vida propia, como si fuesen independientes de él, ellas también lo van llevando, lo van empujando, y la voz de su interior le habla, le muestra lo que aún no vio, entusiasmado la escucha y sonríe. Ya esa sensación de partir lo envolvió, “tanto mundo por ver” escribe, ve hacia un lado y dice a las montañas que lo esperen, que en unos meses se volverán a ver.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Caminos sinuosos.

Iba mirando quien sabe qué,  
iba buscando otros cielos,
no la buscaba pero la vio.
Hay encuentros casuales
que traen mas que los buscados.

Iba distraído como siempre,
era de día cuando la vio.
Pensó que era un ángel,
pero no estaba seguro.
Cómo iba a saberlo si nunca vio uno.

Era de día y la vio.
Podría ser quizás un demonio,
aunque tampoco vio antes uno.

Tenía algunas dudas, como siempre,
aunque estaba seguro de algo,
la atracción que sentía era fuerte.

Cómo iba a imaginar que aquello
que le hacía bien podría lastimarlo,
que se transformaría en una herida profunda.
 
Fue inevitable acercarse a aquel
ángel o demonio que sonreía,
que lo llevaba por sinuosos caminos.

Siempre lo desconocido fue una atracción,
tanto como lo prohibido.

Qué tiene ella, se preguntó,
y encontró algunas respuestas,
aunque sabe que a esas respuestas las da la razón,
y hay momentos en los que la razón nada puede aclarar.

Iba caminando, era de día, la vio,
y algo cambió.

Hoy no sabe si va a seguir
junto al ángel o demonio,
si ella lo continuará llevando por sinuosos caminos

o si desaparecerá como llegó.

jueves, 15 de agosto de 2013

Arroyo.

“La invención debe admitirse humildemente,
no consiste en crear desde el vacío,
sino desde el caos.”
Mary Shelley.
“Frankenstein”.




Recostado sobre el árbol mira el arroyo que suele ser tranquilo, que apenas se oye pero que en esa mañana es ensordecedor. El vagabundo busca comodidad contra el árbol y ve al agua golpear las rocas, él, que disfruta del silencio, en ese momento disfruta del ruido.
El impulso del agua llega con fuerza inusitada, rascándose el rostro por la barba, gira la vista hacía el origen del arroyo, hacía el río que también suele ser tranquilo, entonces piensa que los fuertes movimientos deben ser del mar que aún no vio, o del lejano océano.
Recostado sobre el incomodo árbol, el vagabundo piensa en tormentas lejanas, en vientos y ciclones que se mueven. Sabe que el tranquilo arroyo de vez en cuando necesita agitarse.
Son complementarios -dice- muchas veces el silencio necesita del ruido, tanto como la calma del caos.     



miércoles, 26 de junio de 2013

Martina.

Esta noche, Martina no siente deseos de escuchar música, lo que es raro en ella y una prueba de que algo anda mal, mira el departamento, los libros prolijamente acomodados en el estante, la cocina, el control remoto sobre la cama, y piensa. Sabe que volvió a hacerlo, nuevamente a un sentimiento le dio forma, le puso ojos, sonrisas, y gestos, Martina suspira al ver a ese sentimiento que dejo de ser algo inmaterial para volverse algo material, hasta nombre le dio al sentimiento, y ahí esta acostada pensando en ese nombre, que ahora para ella es un hombre. Ve a ese sentimiento, o a ese hombre, y sabe que tiene que salir de ahí.
En voz baja maldice Martina tapada con la colcha, y se dice que no va a volver a hacerlo, que esta vez es en serio, aunque sabe perfectamente que no será así, pero de todas formas lo dice y se levanta.
Busca su campera, quiere ir por ahí a buscar cualquier lugar con ruido que calle a las voces de su interior, lugar inexistente ya que hay voces que no se pueden callar, pero eso no la detiene y se decide a salir. 
Ahora, mientras escribo esto, Martina agarra las llaves, me mira y se va.   

sábado, 22 de junio de 2013

Amarla es difícil.


Es buena, cuando duerme;
el calor de su cuerpo es un puñal de vidrio
que remonta los sueños.


Cuando calla, es buena
y su voz una premonición olvidada y peligrosa
que arruina el silencio.


Cuando grita o llora
o se lamenta o se divierte o se cansa,
nada puede contener
este dolor alegre que envenena
mis sueños y mi soledad.
Por eso es difícil pensar
en ella, en su cara bondadosa;
abandonarse; por eso
es una cobardía retenerla
y dejarla ir, una pavorosa crueldad.
A veces, cuando lo pienso,
no sé qué hacer con ella,
con este destino luminoso.


Francisco "Paco" Urondo.

jueves, 6 de junio de 2013

Te quedan bien.

Hay ojos que tenemos,
que solo ven algunos.
Se desarrollan con el tiempo esos ojos,
aprendemos a usarlos con los días,
con las noches, 
y sobre todo cuando nos vamos,
cuando seguimos.

No ves lo que esta ahí,
no podes hacerlo.
O quizás lo ves pero no lo necesitas,
entonces decidís seguir.

De alguna forma te alejas y
los ojos que ahora llevas te quedan bien.
Tenía que decírtelo.

jueves, 16 de mayo de 2013

Pócima.


-          Usted ¿de dónde es? – Preguntó bajándose del caballo. Su armadura era tan pesada como ridícula y descender del animal fue una tarea difícil.
-          Yo solamente soy de donde me encuentro, hoy de aquí, mañana quién sabe de donde. – Respondió el mendigo.
-          ¿Y esta esperando algo o a alguien?
-          No, solo observo. Me gusta el silencio. ¿Usted busca algo? – Preguntó el mendigo sabiendo que su amado silencio ya había sido interrumpido.
-            Tengo una misión por cumplir, el rey me encomendó en una búsqueda, algo que necesita con urgencia. Dicen que tiempo atrás, muchos, muchos años atrás, hechiceros, brujos y alquimistas se reunieron para elaborar una pócima única. Ese elixir lograría que los encantos de mujeres inalcanzables no afecten a los hombres que lo beban.
-            Mujeres inalcanzables -dijo recordando el mendigo- y para qué quiere el rey una pócima así.
-            ¡Qué no escuchó!, para ser inmune a esos encantos.
-            Eso sería ser un cobarde. – Respondió el mendigo, y regresó a su amado silencio.   

martes, 30 de abril de 2013

Te propongo.


Busquemos un poco de opio esta noche,
no me refiero al opio que los demás conocen,
hablo del nuestro, que nos hace bien.
Busquemos distracción,
en esta ciudad sin entretenimiento,
en esta noche sin luna, ni estrellas.
Te propongo que sólo por hoy,
o quizás hasta que aquello
que se apoderó de nosotros desaparezca,
o duela menos, que no es lo mismo,
pero que en este caso es igual,
busquemos otros cielos,
otras estrellas y lunas.
Hagámoslo, ya que sólo en la búsqueda,
vos y yo estamos vivos. 

jueves, 25 de abril de 2013

Observa.

“..vi el Aleph, desde todos los puntos,
vi en el Aleph la tierra, y en la tierra otra vez el Aleph,
y en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras,
vi tu cara y sentí vértigo y lloré porque mis ojos
habían visto ese objeto secreto y conjetural,
cuyo nombre usurpan los hombres,
pero que ningún hombre ha mirado:
el inconcebible universo.”
J.L.Borges, “El Aleph”. 




Observa, aún permanece oculto en el mundo que alguna vez creó, sus movimientos son torpes como siempre.
Sabe que algo ocurrió y eso le agrada. Esta convencido, algo de su entorno se esta modificando y eso ahora le produce una sonrisa.
No tan invisible como cree ser, observa el lugar al que va a partir. 

martes, 16 de abril de 2013

16-04-13.


Date cuenta que por decir lo que digo no estoy en tu contra, mucho menos de la nación. Date cuenta que una persona que tiene tan patéticas ambiciones, como las de tener mucho dinero, jamás va a buscar el interés general. Nadie, escúchame bien, nadie que se enriquece ilícitamente puede ser bueno para un país. El dinero que unos acumulan, es el que falta en una escuela o en un hospital.     

martes, 2 de abril de 2013

El pacto.


cuando nadaba en dulce oscuridad, nada sabía del pacto
de nacer. la vida es, ciertamente, una de sus cláusulas.
también la muerte y el dolor, el amor, la alegría, el mero
padecer. y el daño que hacemos, el daño que nos hacen,
el espejo celeste donde miramos nuestro estar sobre la
tierra. a ella nos ata la cadena que se balancea sobre
todos los abismos del mismo abismo: ser.
¿cuándo es delicia este yugo? ¿o deleite, dejamiento de 
sí, profunda sangre? ¿cuándo es cosmos mi pedacito de
papel, tan escrito y tachado por todos y por mí? ¿qué 
dice el libro humano? ¿en qué balanza pesan esas tintas?
¿las palabras del puro comenzar?
la vida es acto que conoce y cada acto, introducción al
otro no saber. la inteligencia y el instinto encienden fuegos
en la noche, pero es del infinito que estamos exiliados.
así, en tu secreto, crece el árbol que sueña el sueño 
donde un gallo, una piedra y la tristeza miran el mundo
entero y lo ponen en la boca de un niño para que el sol beba.

Juan Gelman, de “Interrupciones 2”. (Esta escrito así con minúsculas en los comienzos, luego de los puntos, como suele hacer Gelman).

jueves, 7 de marzo de 2013

El todo y la nada.


La emoción,
los temores,
la curiosidad,
la soledad,
la necesidad de estar en el borde.
Ahí de pie,
frente al horizonte.

El todo y la nada,
que se erige delante,
desconocido,
profundo,
infinito.
Estar ahí,
pequeño ante tanta inmensidad.    

jueves, 14 de febrero de 2013

Sé poco.


Conozco algo de ella, no todo.
Es así, nunca conocemos todo de todos,
y los demás no llegan a conocer todo de nosotros.

Sé algunas cosas de ella, no todo.
Sé de su soledad, de la que suele escapar.
Fue así que la conocí.

Ella sabe algo de mí, no todo.
Sabe de mí soledad, de la que suelo escapar.
Fue así que me conoció.

En cierta forma jamás conocemos todo
de los demás,
ni ellos de nosotros.   

Sé poco de ella,
sabe poco de mí.
Escapamos alguna vez, así nos conocimos.

jueves, 7 de febrero de 2013

El amenazado.

 Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño 

atroz. La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿ De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras, la vaga erudición
el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas,
la serena amistad, las galerías de las bibliotecas las cosas comunes, los hábitos
el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos,
la noche intemporal, el sabor del sueño? 

Estar contigo o no estar contigo, es la medida de mi 
tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre 
se levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido 
los que miran por las ventanas, pero la sombra 
no ha traído la paz.
Es ya lo se, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz,
la espera y la memoria el horror de vivir en 

lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con su pequeñas 

magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos que cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo. 


Jorge Luis Borges.

sábado, 2 de febrero de 2013

After such pleasures.

Esta noche, buscando tu boca en otra boca,
casi creyéndolo, porque así de ciego es este río
que me tira en mujer y me sumerge entre 
    sus párpados,
qué tristeza nadar al fin hacia la orilla del sopor
sabiendo que el placer es ese esclavo innoble
que acepta las monedas falsas, las circula sonriendo.
Olvidada pureza, cómo quisiera rescatar
ese dolor de Buenos Aires, esa espera sin pausas 
    ni esperanza.
Solo en mi casa abierta sobre el puerto
otra vez empezar a quererte,
otra vez encontrarte en el café de la mañana
sin que tanta cosa irrenunciable
hubiera sucedido.
Y no tener que acordarme de este olvido que sube
para nada, para borrar del pizarrón tus muñequitos
y no dejarme más que una ventana sin estrellas.


Julio  Cortázar.

sábado, 19 de enero de 2013

Mundos paralelos.



“Vez, ya no pienso en vos”, dice ella despacio, luego sonríe por lo absurdas que suenan sus palabras.
“Ya no te espero”, repite él frente al espejo del baño.
El sol se levanta pero en la ciudad no hay un solo ruido, no en la que esta él, aunque sí en la que esta ella.
Ambos vuelven a la cama, es sábado y aún muy temprano para levantarse.
Todo sucede en otras ciudades, en otras camas. Ella junto a alguien en quien no piensan con frecuencia, él siendo abrazado por quien no suele esperar.
Mundos reales, mundos imaginarios de papel, infinitos mundos que se mueven, que por momentos se cruzan y sus intersecciones suelen dejar a sus habitantes confundidos en distintos lugares, a los que no pertenecían, hasta que el movimiento planetario los vuelva a arrojar a otra realidad. Habitantes desorientados que viendo otros cielos, escuchando nuevos sonidos, diseminados por varias ciudades no hacen otra cosa que seguir con sus vidas.