martes, 30 de octubre de 2012

No sé.


No sé porque buscar escribir lo que esa voz habla,
lo que cuenta por las noches cuando todo esta en silencio.
No sé porque escribir pero sé que es imposible no hacerlo.
Es imposible y antinatural callar la voz,
silenciar a ese grito que nace,
que llega y pide libertad.
Viajes, rutas, montañas o mar,
escucho que esa voz menciona esas palabras.
La escucho, sale no sé de dónde pero es un lugar que conozco,
que aprendí a escuchar.
Ahora, -siempre-, pero hoy mas que otras veces,
sale esa voz que habla de lo que leí, de lo que escuché,
también de lo que de vez en cuando intento escribir.
No sé si lo sabes, pero a veces llegas.
Creo que lo sabes, llegas algunos domingos,
venís sin hacerlo.
Ahora que es domingo,
que escucho a esa voz que cuenta
de silencios y paisajes que hay que buscar,
hoy que busco palabras que transmitan
en forma ordenada algo de lo que esa voz cuenta,
llegaste de alguna forma, no sé si sabes,
y no sé si quiero que sepas, creo que sí, pero realmente no lo sé.
Algunos domingos soles llegar,
tan callada como esa voz que habla de libertad,
no es casualidad, fuiste para mí eso, libertad.
Escuchar a una voz que en forma callada menciona viajes,
mezcla años pasados, algunos presentes,
mezcla climas y ciudades, libros también claro,
mezcla todo para dejarme diciendo: “no sé”. 

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