martes, 30 de octubre de 2012

No sé.


No sé porque buscar escribir lo que esa voz habla,
lo que cuenta por las noches cuando todo esta en silencio.
No sé porque escribir pero sé que es imposible no hacerlo.
Es imposible y antinatural callar la voz,
silenciar a ese grito que nace,
que llega y pide libertad.
Viajes, rutas, montañas o mar,
escucho que esa voz menciona esas palabras.
La escucho, sale no sé de dónde pero es un lugar que conozco,
que aprendí a escuchar.
Ahora, -siempre-, pero hoy mas que otras veces,
sale esa voz que habla de lo que leí, de lo que escuché,
también de lo que de vez en cuando intento escribir.
No sé si lo sabes, pero a veces llegas.
Creo que lo sabes, llegas algunos domingos,
venís sin hacerlo.
Ahora que es domingo,
que escucho a esa voz que cuenta
de silencios y paisajes que hay que buscar,
hoy que busco palabras que transmitan
en forma ordenada algo de lo que esa voz cuenta,
llegaste de alguna forma, no sé si sabes,
y no sé si quiero que sepas, creo que sí, pero realmente no lo sé.
Algunos domingos soles llegar,
tan callada como esa voz que habla de libertad,
no es casualidad, fuiste para mí eso, libertad.
Escuchar a una voz que en forma callada menciona viajes,
mezcla años pasados, algunos presentes,
mezcla climas y ciudades, libros también claro,
mezcla todo para dejarme diciendo: “no sé”. 

miércoles, 24 de octubre de 2012

Hermann Hesse.

“Nunca ha tenido hombre alguno una necesidad más profunda y apasionada de independencia que él. En su juventud, siendo todavía pobre y costándole trabajo ganarse el pan, prefería pasar hambre y andar con los vestidos rotos, si así salvaba un poco de independencia. No se vendió nunca por dinero ni por comodidades, nunca a mujeres ni a poderosos; más de cien veces tiró y apartó de sí lo que a los ojos de todo el mundo constituía sus excelencias y ventajas, para conservar en cambio su libertad.” Fragmento de “El lobo estepario”. 

martes, 16 de octubre de 2012

Alturas.


Es una voz que llama,
que invita a alejarse.
Es la necesidad de los vientos,
de los cerros y montañas.
La soledad de paisajes invita a que vuelva.
Es el sonido de otras voces,
internas y externas voces que hablan,
que invitan a partir hacía las alturas,
en donde el tiempo de las ciudades no existe,
en donde el alma se libera,
donde es realmente libre.
Se acerca ese tiempo de subir.
Dejar las absurdas complicaciones de la ciudad
para subir.
Ser un poco cactus, otro tanto piedra,
algo de cóndor.
Antiguas voces me llaman,
piden que vuelva,
las escucho con claridad.
Ahora que comprendo algo de lo que me rodea,
ahora que sé soy presencias y ausencias,
algo que deje en muchos lugares,
algo que traje de otros mas,
esas partes necesitan rencontrarse,
y me exigen regresar.
Se hacen presentes en voces que me hablan.
Internas y externas voces que piden viajar. 

lunes, 8 de octubre de 2012

Tanto horizonte.


Definitivamente desapareció.
Como esas imágenes que vemos en sueños,
que al abrir los ojos desaparecen,
de esa forma se fue.
Se fueron sus sonidos y silencios,
sus palabras únicas.
Se fue,
y siempre supe que así sería,
ambos lo sabíamos.
Palabras únicas que dijo,  
palabras que están y no están.
Definitivamente desapareció,
y cómo no lo iba a hacer,
con tanto horizonte por ver.
Hoy creo la entiendo, y tendría que imitarla,
cargar algo en una mochila y desaparecer.