martes, 26 de junio de 2012

A la cancha.


Y la primera vez tenía que ser así, en estas circunstancias. No fue con el equipo puntero que salía campeón si ganaba, no claro que no, fue con el equipo en descenso directo, dependiendo de otros resultados, con un número 10 rengueando, pero que siente a los colores en su piel y sobre todo en su corazón como todos los que estuvimos ahí.
La primera vez en la cancha tenía que ser en un micro con cuarenta personas cantando las doce horas que nos separan de Capital Federal, cuarenta personas que hasta hace meses eran desconocidos, San Lorenzo tiene ese poder de unir, no solo trajo amigos a mi vida, en todo el país, algún tiempo atrás trajo también un amor.
Tenía que ser en estas circunstancias la primera vez en la cancha, como cantamos en todo el viaje y todo ese domingo “… en los malos momentos siempre te voy a acompañar...”, y quienes no entienden de esta pasión me miran extrañados, pero bueno ya se sabe buscar entendimiento a cuestiones del corazón es absurdo e inútil, “el corazón tiene razones…” etcétera.
Años, muchos años atrás nació esta sentimiento que determina mi humor, que se lleva mis pensamientos, que me entrega largas noches de insomnio pero en las que me encuentros con los mejores sueños, como fue el de este viaje a la cancha.
Podría estar todo el tiempo hablando y escribiendo sobre vos, sé que voy a estar todo el tiempo hablando y escribiendo sobre vos. 

sábado, 16 de junio de 2012

Araña y mosca.


No sabía hacer otra cosa más que tejer, tejía y tejía, estaba en su naturaleza; y él por su parte no sabía más que avanzar de esa forma, ir por ahí como ausente, como distraído viendo lo que no lo rodeaba, viendo algo que los demás no veían.
Entonces ocurrió el encuentro.
Algo en su forma de andar, como ausente o distraído, fue lo que en ella despertó a sus instintos, y tuvo que hacerlo.
Distraído como siempre, viendo lo que no lo rodeaba, lo que los demás no veían, se encontró con una de sus redes.    

miércoles, 6 de junio de 2012

Cualquier viaje.




El viaje empieza casi por todo,
lo que esta y lo que no,
también por lo que me voy.

En el suelo veo la misma tierra
el mismo pasto entonces necesito irme,
ver otros cielos.

En un viaje el entorno va cambiando.
Dejo algunas cosas,
partes que no necesito,
o no me necesitan.

Encuentro otras más,
quizás que salí a buscar,
y algunas que me buscaron.

Algo nos hace viajar.
Me voy como otras veces,
y seguramente cuando vuelva,
nada sea igual.

Algo siempre cambia,
algo siempre nos hace viajar.