jueves, 13 de octubre de 2011

Amarillo anaranjado.

Ese silencio agradable cuando el sol comienza a crecer.
Como siempre parecen pocas las horas para dormir,
y la necesidad constante de escribir empieza a llamar.
La ciudad se levanta y todos maldicen,
los chicos porque tienen que ir a la escuela,
los grandes porque tienen que ir a trabajar.

Qué circunstancia determinó lo que fue,
lo que es.
Y ya se volvieron ásperos tus brazos y lejanos tus ojos,
aunque algo agradable quedó.
Siempre algo queda.

Pasado que nos forma,
que determina gran parte de lo que somos
y seremos.

Soledad necesaria y silencio agradable,
pensando en palabras que dijimos
y otras tantas que callamos.
Pasado dulce que vuelve en recuerdos,
en sueños de otra vida.
Presente agradable, entre caricias, y algún que otro golpe,
es que son inevitables los golpes,
los que recibimos, también los que damos,
moviéndonos en esta vida dulce y amarga,
suave y áspera.

El sol lo cubre todo de un amarillo anaranjado
y la vida nos va haciendo ásperos y suaves
mientras todos maldicen, los chicos, los grandes,
y hay miradas y sonrisas que dicen algo que nadie escucha,
y una vez más esa necesidad constante de escribir
empieza a llamar.

lunes, 3 de octubre de 2011

Entonces.

Y entonces va caminando,
ya dejó partes de si en otro lugar,
y por esta noche
ya decidieron algo de su humor
-también en otro lugar-.

Y aunque otros hayan decidido sobre su humor
no le importa y va.
Y entonces se pregunta:
“¿Y entonces?”
pero no encuentra respuestas
y va.