viernes, 5 de agosto de 2011

Invisibles.

El sol quema y es agradable este invierno,
hoy me llevo algo tan agradable como el calor del sol,
creo también te deje algo agradable, o intenté hacerlo.
Los últimos días me gustan,
la ciudad se mueve como siempre,
empujada por los invisibles que avanzan.
Guardo algunas palabras que me regalaste,
hay palabras que calientan como el sol,
que dan abrigo y compañía.
La ciudad se mueve y en ella conocí a muy buenas personas,
gente que me dejo algo y a la que intenté dejar algo.
Esta ciudad y todas las ciudades
se mueven empujadas por seres invisibles,
a algunos de ellos llegamos a conocer,
forman parte de nuestra vida
y nosotros de las de ellos.
Personas que crean días y noches mágicas.
¿De qué sirve dar palabras que no dejen nada?
¿De qué sirve estar frente a alguien si vas a bajar la vista?
Conservo las palabras y demás regalos que me dieron,
sigo sosteniendo la mirada en los ojos.
El sol quema, la ciudad sigue
y afortunadamente en mi camino
siguen apareciendo seres mágicos.
Fuimos invisibles, somos invisibles.

2 comentarios:

  1. La ciudad esconde un montón de historias y de personajes mágicos que siempre nos dejan algo, nos construyen un poco.

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  2. Estamos formados de presencias y ausencias.

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