jueves, 24 de marzo de 2011

Y entonces.

Lo último que vio fue su nuca, sus cabellos revueltos, su mochila en la espalda colgando solo de su brazo izquierdo, y las manos en los bolsillos de la campera.


Había algo extraño en el día, en el sueño o pesadilla que acababa de tener, porque todo había sido solo eso, un sueño que había tenido, “un mal sueño” fueron sus palabras, las que dijo en su interior y las que repitió en voz alta: “Un mal sueño, producto de la discusión de la noche”.

Abrió los ojos esperando encontrarse en su habitación, esperando encontrarlo a su lado, dormido, pero no fue así, a su lado iban y venían personas caminando, la empujaban y la miraban enojadas porque se había detenido en el medio de la vereda.

Totalmente confundida no le importaban los empujones que recibía, casi ni los sentía, lo único que le importaba era comprender que lo que acababa de pasar no había sido un sueño o pesadilla, todo había ocurrido.

Y entonces dio media vuelta, confundida y triste regresó a su casa, a su habitación y se acostó para dormir e intentar que otro sueño borre el que acababa de tener, lo hizo sabiendo que de aquel sueño o pesadilla no se libraría tan fácil.

1 comentario:

  1. De los malos sueños siempre es más difícil despertar.

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