lunes, 26 de diciembre de 2011

Sobrevive.

No se puede describir la luz sin verla,
“…y aunque no sepas como es,
cuando la ves la reconoces.”

Jamás dejes de hacer algo si es lo que buscas,
jamás hagas algo que te impongan.
No se puede escribir de la luz sin haberla visto.

Un extremo lejano del pasado,
entre un presente agradable,
y las vibraciones propias del camino.

Del entorno todo llega,
las caricias y los golpes,
los inviernos confortables y abrigados,
los veranos eternos de estos lugares.

No se puede escribir sin un mágico motivo,
¿por qué hacerlo?

Lejanos y cercanos caminos confundiéndose,
cruzándose y siempre aparece aquello.
Casualidad, destino o como se llame,
siempre portándose así de extraño,
de irónico y único.

No se puede conseguir en cualquier lugar,
obviamente no se puede comprar,
luz que a veces brilla,
que de vez en cuando se deja ver,
mágica luz que invita a escribir.

No hagas en el camino lo que te imponen, ¿con qué objeto?
No esperes en el camino de los injustos, no tienen nada que dar.
No te alejes de tus amigos, de la música o de lo que sea te haga bien,
en el trayecto los vas a necesitar.

Desde algún lugar la luz brilla,
los amigos y la música siempre están y el camino se extiende,
amplio por momentos, estrecho otras veces
pero siempre extendiéndose.

Hoy el corazón sobrevive, combate con o sin luz
y eso es suficiente para seguir.

viernes, 9 de diciembre de 2011

De Circe y las Sirenas.

“Y Circe contó sobre las Sirenas, y Ulises supo en ese momento que valía la pena escuchar su canto, aunque también supo que debía tener cuidado, y así ocurre hoy en día.”, escribió sentado en el piso de la terminal, recostado contra la pared y con las piernas flexionadas en donde apoyaba el pequeño cuaderno. El sol era muy fuerte, cegador como lo es en todo el norte, los micros ingresaban y salían de la terminal, se escuchaba el ruido de sus motores, el aire que largaban sus frenos y constantemente una voz inentendible anunciaba algo por los parlantes, las montañas y cerros habían quedado atrás, aunque no era del todo así, algo viajaba con él.
El micro que esperaba se había retrasado porque los micros siempre se retrasan, miró hacia la derecha y vio a un matrimonio intentando que sus hijos de siete y cinco años se queden quietos, lo que naturalmente era imposible, luego miró hacia la izquierda y vio a otro matrimonio, eran dos ancianos que solo esperaban, no tenían hijos que cuidar y en ese momento ni siquiera se hablaban. Bajó la vista, en el cuaderno lo último que quedo registrado fueron Circe, Ulises y las Sirenas, y comenzó a pensar en las ironías que una vez más mostraba Homero en “La Odisea”, como lo había hecho en “La Ilíada”, Circe que envenena y seduce a los hombres advierte sobre el peligro del canto de las Sirenas, levantó la vista y comenzó a pensar en las montañas, definitivamente algo de aquel paisaje iba con él, definitivamente todos llegamos para aprender algo y partir, y en ese momento un poco cóndor un poco montaña volvía a partir, una vez más se encontraba en una terminal, entre micros y personas que llegaban o se iban. Como siempre le ocurría cuando viajaba, regresaban recuerdos de años pasados, de terminales pasadas, agradables y dulces recuerdos que tenían algo de amargo, aunque con el paso del tiempo ese sabor amargo se había transformado en una sonrisa y un suspiro.
“Dejamos y llevamos algo, a cada momento, en todos los lugares”, escribió en el pequeño cuaderno, lo dobló y lo guardó en uno de los bolsillos laterales de su bermuda, se puso de pie, cargó la mochila, el bolso y fue a comprar algo de comer.
Almorzó un sándwich de milanesa pero no lo hizo en el bar, salió con su plato de cartón y almorzó en uno de los canteros laterales de la terminal. El sol seguía siendo fuerte y cegador, los micros continuaban llegando y partiendo, a lo lejos vio las montañas y cerros, volvió a pensar en Circe y en las Sirenas, también en lo que quiso contar sobre el viaje pero en su pequeño cuaderno no había más que frases sueltas del último libro que había leído y del otro que había comenzado a leer y aún no terminaba.
Al terminar de almorzar en un tacho de basura tiró el plato de cartón, regresó a sentarse en el piso, a recostarse contra la pared y mientras esperaba su micro, sacó el pequeño cuaderno y escribió “Llegamos para aprender algo y partir. Todo el tiempo partimos”.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Un cóndor.

Comenzó el viaje pensando en uno de los últimos libros que había leído: “Dice Aquiles en La Ilíada que todas las heridas que reciba serán en el pecho por avanzar siempre de frente, qué es la única forma en la que vale la pena vivir. Por la espalda solo te pueden lastimar a traición, o si huís.”, y esas palabras que no eran textuales ya que Homero no las dijo así, él se las contó a cactus, rocas y algunos pocos animales que lo rodeaban.
Subía y hablaba.
Algo había despertado tiempo atrás, no sabía por qué, en ese momento no tenía cómo saberlo, y aunque hubiese podido hacerlo, simplemente no le interesaba saber sobre aquello que gobernaba en su interior. Era así, algo en él había despertado, y con eso le bastaba.
El viento empujó las nubes hacia los cerros, hasta hacerlas chocar con ellos y quedar enganchadas en las cumbres, el sol que había sido cubierto por esas nubes apareció con toda su luz, y le gustó sentirlo sobre su piel, cerró los ojos y junto al calor del sol sintió en su cuerpo la brisa fresca.
“No hay una libertad, son varias, son infinitas, y cada ser tiene la suya que debe buscar”, volvió a decir a cactus, rocas y animales que eran los únicos que lo acompañaban. Siguió caminando hacia arriba, quería llegar antes de que oscurezca para poder armar la carpa y luego ver el pequeño pueblo desde las alturas.
No recordaba cuando había llegada aquella libertad que sentía en su corazón, sabía que estaba en él hacía bastante, desde que tenía memoria, pero nunca antes esa libertad había podido hablar y actuar como lo hacía en ese momento.
Colgaban de su cuello el bolso, la cámara de fotos y en la espalda la mochila que aunque grande no era pesada ya que en ella solo llevaba la carpa, el ruido de las piedras del camino que aplastaban sus zapatillas era de los pocos sonidos que lo acompañaban, junto con el canto de algún pájaro que pasaba a su lado y el viento que silbaba. En la mano llevaba el pequeño cuaderno en el que escribía, escribir para él era otra forma de libertad, tan necesaria como la que gobernaba en su interior.
Una nueva sombra cruzó sobre él, mucho más grande que las anteriores, fue el primer cóndor que vio y su vuelo lo dejó paralizado, hacía meses que pensaba en la libertad y ahí aparecía esa ave para mostrarle lo que era ser libre, libre como solo los animales pueden serlo, sonrió e intentó fotografiarlo pero fue inútil, el zoom de su cámara y la distancia que los separaba solo logró que en la imagen aparezca un punto negro entre tanto celeste. Luego de permanecer unos minutos observándolo continuó subiendo y finalmente llegó a la cima cuando ya quedaba muy poco del sol y su luz.
Vio el pequeño pueblo a lo lejos, las hileras e hileras de cactus, y los demás cerros que lo rodeaban. No pudo armar la carpa antes que oscurezca como lo había pensado, la belleza del paisaje fue más fuerte y permaneció varios minutos girando sobre sí para intentar guardar en recuerdos lo que sus ojos veían.
La luna, que fue visible en todo el día, se hizo mucho más fuerte sin el sol, también fue más fuerte el viento y tuvo que ponerse un buzo para armar la carpa, y aunque se refugió en ella no durmió, cómo iba a hacerlo si el paisaje que lo envolvía lo llamaba a cada instante para dejarle ver o escuchar algo nuevo.
No durmió esa noche, tampoco lo había hecho la noche anterior y comenzó a escarbar en su bolso hasta encontrar el libro de cuentos de Conti que había llevado, aunque tampoco la lectura logró que aleje sus ojos de su entorno, y gran parte de esa noche se la paso sobre una piedra viendo la inmensidad del cielo azul cubierto de estrellas, iluminado por una inmensa luna blanca.
Recordaba las historias que los habitantes del pueblo habían contado cuando llegó: “Todos somos piedra, viento o Cóndor, solo llegamos con una forma para aprender algo nuevo, guardar lo aprendido y partir para regresar con otra forma. Si hoy sos hombre, mañana vas a volver como arbusto, lluvia o viento.”, y sacó su pequeño cuaderno en el que constantemente escribía e intentó escribir sobre lo vivido en ese día, quiso contar sobre su viaje, y comenzó a escribir sobre “La Ilíada” que fue el último libro que había leído.

lunes, 21 de noviembre de 2011

El Poeta murió al amanecer.

Sin un céntimo, solo, tal como vino al mundo,
murió al fin en la plaza, frente a la inquieta feria.
Velaron el cadáver del dulce vagabundo
dos Musas: la esperanza y la miseria.
Fue un poeta completo de su vida y su obra.
Escribió versos casi celestes, casi mágicos,
de invención verdadera,
y como hombre de su tiempo que era,
también ardientes cantos y poemas civiles
de esquina y banderas.
Algunos, los más viejos, lo negaron de entrada.
Algunos, los más jóvenes, lo negaron después.
Hoy irán a su entierro cuatro buenos amigos,
los parroquianos del café,
los artistas del circo ambulante,
unos cuantos obreros,
un antiguo editor,
una hermosa mujer,
y mañana, mañana,
florecerá la tierra que caiga sobre él.
Deja muy pocas cosas, libros, un Heine, un Whitman,
un Quevedo, un Darío, un Rimbaud, un Baudelaire,
un Schiller, un Bertrand, un Bécquer, un Machado,
versos de un ser querido que se fue antes que él,
muchas cuentas impagas, un mapa, una veleta,
y una antigua fragata dentro de una botella.
Los que le vieron dicen que murió como un niño.
Para él fue la muerte como el último asombro.
Tenía una estrella muerta sobre el pecho vencido
y un pájaro en el hombro.

Raúl González Tuñón

sábado, 12 de noviembre de 2011

Uno aprende.

Un horizonte eterno, tan incierto como vasto,
nuevas cicatrices que enseñan,
que muestra donde hay que reparar esta armadura que me envuelve,
que fui y seré.

Amplio horizonte repleto de presencias y ausencias únicas
repleto también de presencias vacías.

Presente entre el silencio, entre la distancia,
ausente y lejano viajo por este horizonte
y aprendo en el camino .

Uno aprende a repararse, a armarse con lo que las caídas y golpes dejan.
El corazón aprende a endurecerse
aunque no deja de ser corazón y vuelve a confiar.

Y fue inevitable que sucediera, a pesar de que lo hayas intentado
está en tu naturaleza ser así,
fue inevitable para vos, como lo fue para mí confiar.

Horizonte eterno que nos envuelve en todas las ciudades,
en todos los mundos.
Amplio horizonte eterno y único.

jueves, 13 de octubre de 2011

Amarillo anaranjado.

Ese silencio agradable cuando el sol comienza a crecer.
Como siempre parecen pocas las horas para dormir,
y la necesidad constante de escribir empieza a llamar.
La ciudad se levanta y todos maldicen,
los chicos porque tienen que ir a la escuela,
los grandes porque tienen que ir a trabajar.

Qué circunstancia determinó lo que fue,
lo que es.
Y ya se volvieron ásperos tus brazos y lejanos tus ojos,
aunque algo agradable quedó.
Siempre algo queda.

Pasado que nos forma,
que determina gran parte de lo que somos
y seremos.

Soledad necesaria y silencio agradable,
pensando en palabras que dijimos
y otras tantas que callamos.
Pasado dulce que vuelve en recuerdos,
en sueños de otra vida.
Presente agradable, entre caricias, y algún que otro golpe,
es que son inevitables los golpes,
los que recibimos, también los que damos,
moviéndonos en esta vida dulce y amarga,
suave y áspera.

El sol lo cubre todo de un amarillo anaranjado
y la vida nos va haciendo ásperos y suaves
mientras todos maldicen, los chicos, los grandes,
y hay miradas y sonrisas que dicen algo que nadie escucha,
y una vez más esa necesidad constante de escribir
empieza a llamar.

lunes, 3 de octubre de 2011

Entonces.

Y entonces va caminando,
ya dejó partes de si en otro lugar,
y por esta noche
ya decidieron algo de su humor
-también en otro lugar-.

Y aunque otros hayan decidido sobre su humor
no le importa y va.
Y entonces se pregunta:
“¿Y entonces?”
pero no encuentra respuestas
y va.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Es que siempre voy a estar con vos.

Sí, siempre va a ser así,
como ayer, como hoy,
como lo que vendrá.
Fue una fuerza misteriosa,
salida quien sabe de dónde
la que me llevó a buscarte,
a seguirte hasta estar a tu lado.
Es una fuerza constante
que me lleva a vos.
Te convertiste en el sonido de cada latido,
responsable de sonrisas y llantos,
de alegrías y tristezas.
Unidos desde el principio
eternamente juntos vamos a caminar,
cualquiera sea el camino.
Sentimiento único,
poderoso, inmortal,
nacido quién sabe de dónde.
Sentimiento que me atrapó, que me atrapa,
que busco hoy, como ayer,
como siempre.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Siempre voy a estar con vos.

Aunque a veces duele lo que haces,
aunque a veces me ponga triste
y hayas arruinado más de una noche,
aunque me hayas devuelto al insomnio,
a pensar y pensar que va a ser de nosotros
en interminables noches.
A pesar de todo siempre vamos a estar juntos.
Sos el recuerdo más lejano,
y también el más inmediato.
Compartimos toda una vida
porque estas con migo desde que nací
y me das alegrías, noches y días de mucha felicidad.
Realmente no importa dónde vayas,
voy a estar siempre para vos.
El amor es así inexplicable, escapa a la razón,
quizás nadie me entienda pero no importa
siempre voy a estar para vos,
siempre voy a estar con vos,
estás en mí piel, en marcas visibles e invisibles.
Sos el primer amor, el eterno amor,
aunque a veces duele lo que haces, no importa,
siempre voy a estar con vos.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Universos.

Explosiones que se suceden,
que dan nacimiento a nuevas formas,
a nuevos seres.

Fuimos un evento inesperado.
Fuimos pasados distintos -era obvio que haya sido así-
somos futuros inciertos -es obvio que sea así-.

Fuimos invisibles, y sabíamos volar,
nos movíamos por el mundo a nuestro antojo,
desapareciendo de personas aburridas,
de esas que solo quieren aumentar sus bienes materiales.

Cada día fue una hoja en blanco
con lo que eso significa para ambos.
Cada noche y madrugada,
cada desayuno compartido fue otro lugar,
accesible solo a través de ese sentimiento
que pocas veces aparece en la vida.

Cada persona no es un mundo,
se equivocan cuando lo afirman,
cada persona es un universo
y como todo universo está en constante cambio,
en expansión y desorden.
Caos buscado y no buscado en la vida.

Dos personas, dos universos
intentando armonizar sus desordenes,
sus caos, su pasado y presente.
Dos personas creando un nuevo universo
expansivo y caótico.

La vida se mueve por momentos en forma cíclica,
por momentos en forma desordenada,
balanceándonos en ese movimiento
nos movemos nosotros.

Somos universos buscando equilibrio
entre movimientos internos y externos
entre nuestro pasado y presente.

Universos lejanos, ahora extraños,
realizando algo tan simple y a la vez complicado
como es vivir,
intentando armonizar nuestro caos,
buscado y no buscado.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Nubes (I)

No habrá una sola cosa que no sea

una nube. Lo son las catedrales

de vasta piedra y bíblicos cristales

que el tiempo allanará. Lo es la Odisea.

que cambia como el mar. Algo hay destino

cada vez que la abrimos. El reflejo

de tu cara ya es otro en el espejo

y el día es un dudoso laberinto.

Somos los que se van. La numerosa

nube que se deshace en el poniente

es nuestra imagem. Incesantemente

la rosa se convierte en otra rosa.

Eres nube. Eres mar, eres olvido.

Eres tambien aquello que has perdido.


Jorge Luis Borges.

domingo, 14 de agosto de 2011

El gran juego.

Entiendo ya algunas figuras
pero no sé qué es la baraja,
qué anverso tiene esa medalla
cuyo reverso me dibuja.

En la otra cara de la luna
duermen los números del mapa;
juego a encontrarme en esas cartas
que ciegamente son mi suma.

De tanta alegre insensatez
nace la arena del pasaje
para el reloj de la que amé,

pero no sé si la baraja
la mezclan el azar o el ángel,
si estoy jugando o soy las cartas.

Julio Cortázar.
Último Round, tomo I.

jueves, 11 de agosto de 2011

Algún lugar.

“Más de una flor nace para florecer oculta.”

de “Ulises”, de James Joyce.





Era otro mundo, otra ciudad,
hasta el paso del tiempo era distinto.
La distancia, los años, lo vivido,
todo nos enseña algo.
A veces creo que fue solo un sueño,
algo que no ocurrió,
o quizás algo que traje de alguna vida pasada.
No parecía esta vida,
parecía algo que había imaginado,
que había creado según lo que quería o necesitaba,
porque justamente aquel otro lugar era el que quería,
el que necesitaba.
Forma curiosa que tiene la vida de regalarte algo
y luego quitártelo,
forma curiosa que tenemos de resignarnos
a que ella nos quite.
Aunque no sé si siempre ocurre así.
Es que a aquel mundo me lo había ganado,
nadie me lo regalo.

viernes, 5 de agosto de 2011

Invisibles.

El sol quema y es agradable este invierno,
hoy me llevo algo tan agradable como el calor del sol,
creo también te deje algo agradable, o intenté hacerlo.
Los últimos días me gustan,
la ciudad se mueve como siempre,
empujada por los invisibles que avanzan.
Guardo algunas palabras que me regalaste,
hay palabras que calientan como el sol,
que dan abrigo y compañía.
La ciudad se mueve y en ella conocí a muy buenas personas,
gente que me dejo algo y a la que intenté dejar algo.
Esta ciudad y todas las ciudades
se mueven empujadas por seres invisibles,
a algunos de ellos llegamos a conocer,
forman parte de nuestra vida
y nosotros de las de ellos.
Personas que crean días y noches mágicas.
¿De qué sirve dar palabras que no dejen nada?
¿De qué sirve estar frente a alguien si vas a bajar la vista?
Conservo las palabras y demás regalos que me dieron,
sigo sosteniendo la mirada en los ojos.
El sol quema, la ciudad sigue
y afortunadamente en mi camino
siguen apareciendo seres mágicos.
Fuimos invisibles, somos invisibles.

martes, 26 de julio de 2011

Lluvia.

Ahora el cielo se muestra gris,
en realidad el cielo se muestra siempre,
solo que no siempre lo vemos.
El cielo se muestra y se hace escuchar,
como ahora que esta gris y gritando truenos,
en unos instantes va a llover.
Me gusta la lluvia
y no entiendo a quienes no les gusta.

Ya comenzó.
La lluvia cae y me gusta mirarla,
escucharla y sentirla,
la lluvia es como algunas personas,
que hay que saber, mirar,
escuchar y sentir.

A veces creo la lluvia toma forma humana,
forma de mujer,
y llega trayendo su magia,
sus sonidos, su compañía sus conversaciones.
Nunca estás solo cuando llega ella,
la lluvia siempre cuenta algo y también te deja contar.

Semanas atrás vino la lluvia vestida de mujer,
trajo su magia, contó sobre su vida
y me dejó contar sobre la mía,
vino y se fue como hace siempre la lluvia,
sin ser esperada, sin saber cuando se va a ir,
hoy quizás vuelva, aunque claro no lo sé.
Con ella, con la lluvia, nunca se sabe.

martes, 19 de julio de 2011

Un invierno.

Queda algo atrás, es inevitable,
no importa cuanto queramos llevarlo, algo siempre queda.
Quedan sonrisas, promesas, deseos,
y con el tiempo poco a poco vamos quedando atrás también,
vamos perdiendo partes,
aunque también claro, vamos sumando otras.
Siempre sumamos.

Por más que me proponga no hacerlo
de alguna u otra forma siempre miro atrás,
creo no hacerlo sería una forma de olvidar
y aunque hay ciertos olvidos necesarios
no creo que la amnesia total sea una solución.
Miro atrás y veo cosas que van quedando,
que dejamos o nos dejan.

También miro adelante y camino
y ahora mientras voy intento comprender,
no sé porque pero intento hacerlo,
supongo que por ahora no habrá una explicación,
que solo habrá que seguir.

Siempre queda algo atrás y escribo,
escribo cosas inentendibles para todos,
pero lo hago ya que creo es una forma de que no todo
quede en el camino y sea olvidado.

Hoy no lo puedo comprender,
creo que por eso busqué una explicación en tus ojos
pero huyeron de los míos,
y aunque no sé porque me hago algunas preguntas,
y escribo cosas que nadie entiende,
o entienden muy pocos.

Constantemente pierdo algo valioso,
pero también sumo cosas nuevas.
Siempre sumamos.

jueves, 14 de julio de 2011

*Segunda casilla.

Como suelen suceder casi todas las cosas que son realmente importantes, el reencuentro fue por casualidad, es decir producto de ese azar que suele regir nuestras vidas, que no sabemos qué es, que ni siquiera sabemos su nombre y entonces llamamos azar o casualidad.
Solemos encontrarnos ante situaciones así, situaciones que nos dejan frente a eventos que no esperábamos.
Fue así, un reencuentro inesperado y hasta imposible que ocurriese ya que esa no era la ciudad de ninguno de los dos, pero bueno ya se sabe la casualidad tiene esa forma única de hacerse presente.
La noche era fría -no podía ser de otra manera-, las veredas y calles brillaban por la lluvia que había caído en la tarde, la luna blanca por momentos se asomaba entre nubes negras y ella, que había salido de su hotel para buscar un lugar en dónde cenar caminaba apurada -como siempre- con sus manos metidas en los bolsillos de su saco cruzado, con el pelo suelto que el viento movía.
Por ser sábado los bares estaban repletos, también los cines, y las personas que salían se confundían con las que ingresaban, él había terminado de ver una película, salía del cine y buscaba algún lugar donde toquen jazz, no podía no ir a una cave de jazz. Dejó atrás el cine caminando en forma torpe y lenta como siempre, cargaba su bolso cruzado en donde tenía la cámara de fotos y demás elementos que evidenciaban su condición de turista, hacía tres días se encontraba en París y le quedaban dos antes de partir a España, ella sin embargo regresaba al día siguiente a la Argentina, hasta ese instante nada hacía pensar que puedan encontrarse, ya ni siquiera uno pensaba en el otro como lo habían hecho tiempo atrás.
Salir a caminar una noche, cualquier noche en cualquier ciudad, salir distraído buscando un restorán o un bar, elegir una calle, subirse a un colectivo.
Una hora, un minuto y hasta un segundo pueden ser tan irrelevantes, salvo que la casualidad determine lo contrario.



*Historia sugerida del capítulo 1 de Rayuela (segunda casilla del tablero de dirección) y un evento que no ocurrió tal como se cuenta.

lunes, 27 de junio de 2011

06

"Largarme a nadar, sin saber nadar."
Alberto Laiseca.


Es como un viento, pero no es un viento,
es más fuerte, pero también invisible.
Estuvo un tiempo dormido y finalmente despertó,
antes aunque quería no podía hacerlo, no del todo.
Es una sensación agradable y liberadora,
alguién la notó en mí,
y cuando le conté sonrió.
Estuvo dormida pero despertó.
En algún momento todos despiertan.

jueves, 2 de junio de 2011

Huellas de duendes

Soy el muchacho
que goza
de la invisibilidad.
(de “Ulises”,de James Joyce)


Esos sueños que despiertan fantasmas, esos fantasmas que despiertan sueños, planes de otra vida que no fue, en la que ya no pienso más.
Esos momentos en que caes en la cuenta de que esto es irrepetible, porque cada momento es único.
Esas voces que hablan todo el tiempo y nada dicen.
Esos silencios que te cuentan una verdad.
Caminos que se van abriendo, otros se van cerrando, el recuerdo de un rostro que no puedo recordar, ya no lo puedo reconstruir.
Un nuevo lugar que me ve, otro que esta por llegar y siempre esta voz que me habla, en cada latido cuenta algo.
Reír repentinamente, sin un motivo aparente, aunque siempre hay un motivo para todo. Causas y consecuencias.
Huellas de duendes por mi biblioteca, entre mis libros, en mi escritorio desordenado, huellas invisibles de otros seres que se hacen visibles, conversaciones con recuerdos, insomnio de una noche fría.
Fantasmas que salen buscando olvido, personas que salen a olvidar a sus fantasmas, lo hacen en el mismo lugar que ellos, reencuentros de fantasmas y personas que inútilmente buscan olvido, el olvido como lo define el diccionario no existe.
Suaves sonidos de vidrio, botellas que se rozan, humo fuerte de tabaco y reír repentinamente sin un motivo aparente, aunque siempre hay un motivo para todo. Causas y consecuencias.
Huellas viejas que se confunden con otras nuevas, y siempre este latido que me habla.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Esa forma que tiene la vida de hacer algo distinto a lo que esperamos.

Lo había pensado toda la tarde. Una y mil veces lo había reconstruido en su interior, lo pudo ver, graficar, escuchar las palabras que diría ella, y las que diría él.
Estaba todo listo para pasar una noche agradable como las que se estaban acostumbrando a tener, todo estaba preparado hasta que llegó el mensaje cancelando el reencuentro.
"Esa forma que tiene la vida de hacer algo distinto a lo que esperamos", dijo en el silencio de su departamento, su perro que dormía levantó la vista y lo miró.
Sus palabras retumbaron entre sus pocos muebles, entre sus libros ordenados por autor, y algunos discos.
Cenando recordó el otro mensaje, el que había recibido después de mucho tiempo en que no supo nada de ella. Aquella noche estaba acostado mirando televisión sin prestarle atención a la película, el mensaje llegó cambiando la noche aburrída que seguía a un día que había sido aburrido, y en esa misma noche había pensado lo mismo que acababa de decir, "Esa forma que tiene la vida de hacer algo distinto a lo que esperamos".

sábado, 14 de mayo de 2011

Un día.

Recuerdo sin recordar, porque en realidad no lo hago,
me miento y digo que recuerdo un rostro aunque no es así.
A veces ocurre que es imposible recordar un rostro que vimos
y ya no vemos, que sentimos, que fue nuestro,
en esa forma única que tiene el amor
de darnos la posesión de alguién más,
de su cuerpo, de su alma.

Todo fue por un sueño,
una imágen que se gestó en algún lugar oculto de mi interior,
que trajo el sueño de un reencuentro,
que se materializó ante mí,
y se interrumpió en el instante de las sonrisas,
entonces vi el sol filtrándose por los huequitos de la persiana.

Recuerdo mientras tomo mate y pienso,
hay mucho de estos días que me gusta,
hay algo también que me hace sentir incompleto,
pero creo siempre ocurre eso,
después de todo así es la vida,
tenemos y nos falta algo.

La vida explota, se desborda, nos inunda y rodea
a veces en forma triste, otras en forma alegre,
pero nos envulve,
y hay casualidades,
encuentros y desencuentros,
personas que queremos y otras que no.

Ahora el sol se filtra por la ventana de la cocina,
me esta siguiendo por toda la casa,
me corre a los gritos,
contándome de la hermosa mañana que hay en la ciudad,
y creo tiene razón,
afuera hay una mañana fresca de invierno y sol brillante,
y como si fuera poco hoy hay fútbol,
y amigos, y es mi día franco.

sábado, 30 de abril de 2011

Idea fija en el creador.

El tema no se debe elegir: hay que dejar que el tema lo elija a uno. No se debe escribir si esa obsesión no acosa, persigue y presiona desde las más misteriosas regiones del ser. A veces, durante años.



Ernesto Sábato (1911-2011), fragmento de "El escritor y sus fantasmas".

sábado, 16 de abril de 2011

Instinto.

Así siempre ocurre

todo se va alejando,

todo se apaga

y se vuelve extraño

hasta que finalmente desaparece.


Así siempre ocurre

algo llega,

ilumina todo

y se vuelve parte nuestra

hasta el día en que desaparece.


Circunstancias inevitables de la vida,

malas y buenas que forman parte nuestra,

que determina mucho de lo que vamos a ser,

de lo que vamos a hacer

y no hacer.


Supongo que es por instinto, por lo aprendido

en los años, esa sabiduría interna que moldeamos

con el paso del tiempo,

que nos hace tomar un camino

y dejar otro, hablar o callar.


Así siempre ocurre y estás haciendo algo

distinto a lo planeado

y es que pocas veces lo que planeamos sale como lo quisimos,

y muchas veces lo inesperado es mejor que lo planeado.

Así siempre ocurre, así siempre ocurrió.

lunes, 4 de abril de 2011

9

Con el silencio que buscó todo el día y no encontró,

entró la noche a su habitación,

lo tomó por sorpresa revisando libros y apuntes.


Ya metido en la noche y su silencio,

repasó lo vivido en los últimos días.

Imágenes lejanas, casi perdidas en el tiempo,

pero no en sus recuerdos llegaron,

se materializaron ante él,

y se confundieron con las otras imágenes,

con las más recientes que guardaba en su interior. Sonrió,

hacía varios días que esas sensaciones iban con él.


La noche llegó y se posó en la calle,

en el barrio, en los perros,

y en él que inmóvil veía hacia atrás y hacía delante,

y a pesar de que tiempo atrás se encontró con obstáculos que pensó no podría sortear,

sentía los había dejado atrás,

le costó hacerlo pero lo hizo,

y pensó que aunque aquellos obstáculos no serían los últimos,

y que en el futuro tendría que sortear los que aparezcan,

así lo haría.

Pensó también que así era la vida,

que constantemente aparecían obstáculos que sortear.


La noche trajo el silencio que buscó en el día,

y sentado viendo hacía atrás y hacía delante,

disfrutó de ese silencio.

jueves, 24 de marzo de 2011

Y entonces.

Lo último que vio fue su nuca, sus cabellos revueltos, su mochila en la espalda colgando solo de su brazo izquierdo, y las manos en los bolsillos de la campera.


Había algo extraño en el día, en el sueño o pesadilla que acababa de tener, porque todo había sido solo eso, un sueño que había tenido, “un mal sueño” fueron sus palabras, las que dijo en su interior y las que repitió en voz alta: “Un mal sueño, producto de la discusión de la noche”.

Abrió los ojos esperando encontrarse en su habitación, esperando encontrarlo a su lado, dormido, pero no fue así, a su lado iban y venían personas caminando, la empujaban y la miraban enojadas porque se había detenido en el medio de la vereda.

Totalmente confundida no le importaban los empujones que recibía, casi ni los sentía, lo único que le importaba era comprender que lo que acababa de pasar no había sido un sueño o pesadilla, todo había ocurrido.

Y entonces dio media vuelta, confundida y triste regresó a su casa, a su habitación y se acostó para dormir e intentar que otro sueño borre el que acababa de tener, lo hizo sabiendo que de aquel sueño o pesadilla no se libraría tan fácil.