martes, 21 de diciembre de 2010

Ahora.

Ahora pedís salir,
creo viste algo
y querés irte.

No sé qué habrá sido,
aún no lo veo,
pero parece que te llama.

Ahora pedís salir
aunque no hace falta que lo pidas,
siempre fuiste vos quien manejó nuestra libertad.

Lo que hayas visto aún no lo veo,
pero sí noto un cambio.
Constantemente las cosas cambian.

Pedís salir, pero bien sabes que no hace falta,
siempre fuiste quien manejo nuestra libertad,
y donde quisiste ir fuimos.

martes, 14 de diciembre de 2010

.06.

Y una noche se convirtió en Gorrión,
pero cuando amaneció volvió a ser el de antes.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Gobernantes.

Malas aguas y malos vientos hay en la ciudad,
maquinan entre las sombras,
se esconden y hoy aparecen con disfraces,
ocultan sus rostros como sus intenciones,
pero no es difícil ver lo que son.
Malas aguas y malos vientos
intentan apagar tu fuego,
los buenos fuegos que te mueven,
los que nos mueven a todos a buscar algo mejor.
Hay que saber mirar, no dejarse engañar,
estar atentos y saber mirar,
sombras del pasado que siempre están,
que buscan perpetuarse en un lugar que usurparon,
que se disfrazan de lo que no son,
hoy aparecen sonrientes en todo el país.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Los quioscos ya no venden aspirinas.

- Tiempo si cenar juntos.
- Y tiempo sin hablar.
- El tiempo, ahora hasta elije cuando tenemos que cenar y cuando hablar.
- No, eso lo elegimos nosotros, el tiempo solo nos envejece y nos hace madurar.
- No todos maduramos. – Dije sonriendo, ella también sonrió aunque noté no tenía ganas de hacerlo y de esa forma confirmé la primera impresión que me dio verla luego de tanto tiempo, cuando abrió la puerta. Algo había pasado.

Hay noches que no comienzan cuando el sol baja y todo se oscurece, hay noches que suelen comenzar un poco antes o un poco después, anoche no anocheció hasta que llegó el mensaje. Habían pasado algunos minutos de las veintitrés, miraba una película que había logrado atraparme y que ahora tengo que volver a ver para saber cómo termina, el mensaje llegó y casi inmediatamente estuve en la parada donde el colectivo no tardo en llegar, veinticinco minutos de viaje para bajar en la esquina de siempre, caminar algunas cuadras por este barrio tranquilo.
La cena agradable, la charla agradable, una cita de Cortázar: “Todo lo que precede es como los primeros momentos de un encuentro después de mucho tiempo: sonrisas, preguntas, lentos reajustes.”, que no le gustó.

- Sabes que en un momento dude en llamarte.
- ¿Por qué?
- No sé, el tiempo quizás. Hace bastante no nos vemos.
- De todas formas no llamaste, fue un mensaje.
- La tecnología.
- ¿Pasó algo?
- Hace algunas semanas se terminó la relación que tenía.
- Ah. – Fue todo lo que pude responder.
- Igual no quiero hablar de eso, ya hablé suficiente.
- Bueno como quieras, igual sabes que podes contar con migo.
- Sí, eso me decidió a mandar el mensajito.
- Mensaje.

Y una charla que solo buscó distracción a las realidades, y revivir viejas peleas que no eran peleas.
Hay noches que no comienzan cuando el sol baja. Una noche puede comenzar a las tres de la tarde o pueden ser las cinco de la mañana y aún no haber llegado, y podes esperarla en vano que no va a venir.

- Después de todo es lo mejor. – Dijo abriendo la cuarta cerveza, y volviendo a hablar de lo que había dicho no quería hablar.
- Es bueno que lo entiendas así.
- Sí, es como dice mi amiga: “hay que besar muchos sapos antes que aparezca el príncipe”.
- Muy gráfica la frase.
- La suele decir Carla.
- Y también es una forma de llamarme sapo, ya que tiempo atrás nos besábamos, y hasta donde sé no soy tu príncipe. – Dije sonriendo, ella también sonrió y a diferencia de las otras veces su sonrisa ya no tenía tristeza.
- Sí, es una forma de llamarte sapo.
- Qué bien, para eso querías que venga.
- No, no seas tonto, además por qué te molestas, vos no querías ser mi príncipe.
- Fue una decisión de los dos.
- Sí. – Dijo y las miradas que se cruzaron demostraron cuanta confianza había.
- Igual siento que me llamaste sapo.
- Bueno pero sos un sapo lindo y bueno, que es una virtud que pocos tienen.
- No, no tenés forma de arreglarlo, digas lo que digas.
- Bueno sapito.

Hay cosas inexplicables en la vida que la hacen agradable y desagradable, y creo está bien que no tengan explicación.
La noche continuó con una quinta cerveza que no terminamos, que en un momento pensamos sería demasiado, y hablamos mucho, realmente hacía bastante que no nos veíamos.
Volvió a hablar de su última relación y esa tercera vez lloró, yo hablé de un viaje, de mis trabajos temporales, dijo que lo que en realidad tenía que hacer era terminar de una vez la facultad, lo dijo a pesar de que sabe que no me gusta hablar de eso.
Anoche la noche había comenzado más tarde y se había extendido hasta que el sol salió y me levanté, busqué una lapicera, un papel y me puse a escribir esto: “Hay noches que no comienzan cuando el sol baja...”

- ¿Qué escribís?
- Hay noches que no comienzan cuando el sol baja. – Leí.
- ¿Qué escuchas?
- “Cornerstone” de Artic Monkeys.
- Esas cosas que escuchas.
- Escucha las guitarras y la batería.
- Mucho ruido, solo vamos coincidir en Calamaro.
- Deberías escuchar cosas nuevas.
- Debería tomar algo para el dolor de cabeza, pero me parece que no tengo nada.
- Voy a comprar.
- ¿Qué hora es?
- Van a ser las nueve.
- Te dije que eran demasiadas las cervezas.
- Anda a la cama, voy al quiosco de la vuelta a comprarte algo.
- Los quioscos ya no venden aspirinas.
- Cierto, ¿alguna farmacia por acá?
- No, no importa deja, ya se me va a pasar. Vamos a acostarnos, escribí ahí y yo duermo.
- Bueno.

Pasadas las nueve de la mañana y la noche que había comenzado a las veintitrés no terminaba.
Durmió profundamente con las cejas fruncidas, como expresando con ellas su dolor de cabeza.
Es difícil escribir sin algo en dónde apoyar la hoja, el mejor lugar es la zona de la pierna antes de la rodilla.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Parece fácil.

Habrá que juntar lo que queda, guardarlo y seguir.
Habrá que apretar los dientes una vez más y caminar
sabiendo que no se puede volver atrás.

Habrá que convencerse y seguir aunque cueste,
aunque por momentos parezca imposible y nadie ayude
y vea a mi alrededor malas sombras que al parecer otros no ven.

Con algunas certezas y muchas dudas,
con algunos golpes invisibles que se hacen visibles,
habrá que juntar lo que queda, guardarlo y seguir.

Algo va a cambiar para bien. No sé como lo sé, pero lo sé.
Algo está creciendo, en algo estoy creciendo.
Habrá que juntar lo que queda y seguir.