martes, 30 de noviembre de 2010

30/11

Hace diez años quisieron vender el club San Lorenzo de Almagro, la gente no lo permitió, desde entonces para todos los cuervos es el día del hincha.

Aunque dirán que soy cuervo porque mi viejo lo es, creo hay algo más, no sé qué, pero es así, ser hincha es algo único que escapa a toda explicación que alguien quiera o intente dar, algunos entenderán otros no.

El texto que está abajo me lo pasó Natalia, una amiga cuerva.



El agujero.

(Dedicado a los Hermanos Cuervos que hacen de la Vuelta a Boedo, la Cruzada del Siglo XXI.)

Dicen los que lo conocieron, que Don Lisandro se fue apagando de a poco. Nacido en el corazón de Boedo, en un conventillo de la esquina de Quintino Bocayuva y Tarija, gastaba las suelas yendo y viniendo al Gasómetro.
San Lorenzo, como club y centro de atracción social, se apoderó de él. Ahí aprendió a bailar milonga, a seducir chiruzas en los bailes de carnaval, a tomar el vermut en el Bar Americano; y como la globa le era esquiva a sus pies, como deportista se dedicó a la americana, la de básquet vió, donde jugó en las divisiones juveniles hasta llegar a la Intermedia. Allí hizo religión el culto de la amistad con Jacinto, el Tano, Pecas Bill, el Tintorero, y Palumbo. Y allí conoció a Doña Renata, a quién le robó el primer beso bailando un bolero entonado por la Negra Guillot. Pero el domingo, era día de fútbol, era día de la platea de socios, caramelos Renomé y a gritar “San Loreééé, San Lorééé”. San Lorenzo era su pasión, era su vida, y el Gasómetro, el Templo de la misma. No concebía otro lugar, si ni quería bajar al centro cuando tocaba Troilo por allá. Boedo era el Gasómetro, y ambos, eran su casa y su vida, junto a Doña Reneta y al niño que luego vino, Leandro.
Ese domingo de diciembre de 1979, se levantó inquieto, con un dolor en el pecho que no le dejó digerir los tallarines de la patrona, ni siquiera el tinto ayudó. Igual, se fue a ocupar su butaca en la platea, con la Motorola pegada a la oreja. El partido fue pobre, pero no fue un partido más, además de clásico, era el Último Partido. Cuando sonó el silbato del referí dando por terminada la contienda deportiva, en el marote de Don Lisandro empezó otra contienda, que hecha dolor intenso se trasladó al fondo de su alma y allí se quedó. Como se quedó Don Lisandro, solo y por horas, sentado en su platea, mirando hacia el arco donde Coscia erró el penal. Tanto se quedó, que la familia recurrió a la Seccional más cercana. Eran épocas donde la gente se esfumaba, pero en falcon verdes, así que no le dieron bolilla. Leandro, ya adulto y padre también, recurrió a Don Jacinto, el entrañable amigo de Lisandro y su padrino. “Búsquelo en los tablones, mi ahijado”, le dijo. Leandro, no había heredado esa pasión de su padre, es más, le achacaba al club esa distancia que la rigidez paternal y la rebeldía del hijo había creado entre ambos. Por eso, cuando lo vió solo en la platea, no reparó que las mejillas del viejo estaban enrojecidas de tanto llorar, de vertir las últimas lágrimas. No advirtió el dolor de quién perdió SU lugar. Y le espetó un frío “que mierda está haciendo acá, viejo”, y se lo llevó para la casa.
Desde ese día, Don Lisandro le dió la espalda a Avenida La Plata, orientando su vida hacia el punto cardinal opuesto. Buscó negocios para hacer las compras, de Bocayuva para el centro, buscó un bar donde tomarse el vermut, de Bocayuva para allá, y dejó de visitar a los amigos que vivían de Bocayuva hacia La Plata, como Jacinto, el amigo de siempre.
Dicen los que lo conocieron, que Don Lisandro se fue apagando de a poco, ya ni a la cancha iba, perdió el fulgor de esos ojos verdes, ni su nieto Lucas, a quién sí le pudo legar su pasión azulgrana, le podía sacar una sonrisa en sus juegos de vereda y zaguán. Otro penal errado, en éste caso el de Delgado, solo aceleró el trámite de los últimos días. Quiso la vida que se fuera para el Barrio de Arriba, allá donde lo esperaba el Padre Massa, justo un día en que la Chancha hacía su primer gol en la B. Y si bien no participó en ninguna multitudinaria procesión azulgrana de los sábados, tuvo la suerte de no ver al supermercado en el lugar de SU Gasómetro, el enorme agujero insondable que asoló su corazón.
Años después, su nieto Lucas, ya adulto y padre también, cuervo de ley, pero de los nómades y errantes, lloró cuando el Pampa hizo su primer gol en el Nuevo Gasómetro. Ese día alzó los ojos al cielo y gritó “ESTO ES MÍO, COMO ME GUSTARÍA QUE MI ABUELO ESTUVIERA VIVO”, y mientras las lágrimas nietas de las de Don Lisandro le cubrían la cara, le pareció ver el rostro de su abuelo, con la sonrisa pícara por fin recuperada.
Ahí al flaco le cayó la ficha, y él, eterno inquilino, comprendió la sensación de seguridad de poseer y el dolor de no tener, casa. Después fundó la Sub Comisión del Hincha, y hoy a las ocho de la mañana se encadenó a la puerta del maldito legado del más maldito Cacciatore, no entra nadie ni sale los que están, “Búsquenme un abogado, Monetti o Monner Sans, cualquiera puede ser, pero de acá no me sacan hasta que vuelva a ser patria cuerva, CARAJO”.
Su hijo Liam (Oasis es una maza y en el Registro Civil aceptan cualquier nombre) le conectó un IPOD, un celular última generación, una cámara web y varios adminículos más de última generación a las cadenas, y LO TRANSMITEN EN VIVO por Internet.
A las diez de la mañana, ya le habían creado un grupo en Facebook y tenía mensajes de apoyo desde lugares lejanos a la geografía de Boedo, como Trelew, Quequén, Montevideo, Resistencia, Rosario, Gualeguaychú, Trenque Lauquen, y Pergamino.
El legado de Don Lisandro y de tantos abuelos y padres que nos contagiaron la pasión azulgrana, está vivo, y ese agujero que hay en Boedo pronto será el lugar, donde nosotros en los tablones y los idos desde el cielo, cantaremos “San Lorééé´, San Loréééé”.

6 comentarios:

  1. .. Nos fuimos al descenso .. nos vendieron la cancha .. lo que nunca pudieron fue parar a esta hinchada .. que se hizo gloriosa en las buenas y las malas porque lleva en la sangre la pasión azulgrana .. la pasión azulgranaaaaaa .. lalala

    Felizzz día cuervin .. las pasiones son así .. difíciles de analizar y hermosas para ser vividas

    Ohhhhhhhh San lorenzooooo

    Me fui .. que tengas un lindo día

    Nati

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  2. Gracias Nati que tengas también un lindo día, y también gracias por el texto y a "Cuervodoble" por permitir su difusión.

    Un beso che

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  3. Seguro que el abuelo sonreía...
    Yo tb azulgrana...
    Bsos
    B

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  4. Esos colores son los más lindos que hay.
    (imagino lo contenta que estarás)

    Un beso Blanca.

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  5. Creo que es quepo pero no sé... justo a mí me venís a preguntar.

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