jueves, 7 de octubre de 2010

Luna y humo.

Todos parecen dormir,
las ramas secas del árbol no logran tapar a la luna,
ella brilla desde donde está.

Mi lámpara alumbra libros viejos y nuevos,
en el barrio todos parecen dormir,
pero estoy seguro que no todos lo hacen,
cuantos como yo le hacen preguntas a la luna,
le envían mensajes
para que ella los haga llegar a alguien más.
Hace media hora encendí uno de los regalos de mi abuela,
años atrás dejé los cigarrillos,
solo en las noches de preguntas y mensajes a la luna
enciendo algún cigarro (o habano).

Y sé que los mensajes no van a llegar,
hasta sé que la luna jamás me va a escuchar,
pero de todas formas le hablo,
de todas formas muchos lo hacen,
“Tontos humanos...”, dijo una vez el duende,
“...le hablan a las fotos, le hablan a los espejos,
a los perros o a la luna, y poco se comunican entre ellos.”.
Tonto duende que a veces me habla
que a veces me deja pensando,
tonto duende con razón,
que como algunos fantasmas,
llega para fumar y beber,
para quedarse solo un momento y luego partir.

6 comentarios:

  1. A veces la luna contesta, sólo hay que afinar el oído.

    ResponderEliminar
  2. El humo tampoco será capaz de tapar a la luna, linda infinita, ella nos dejará en su belleza la claridad de su presencia.
    A veces, suelo sentarme a mirar a la luna, me hace pensar.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Suelo hacer lo mismo Clarisa se ve en lo que escribo, la nombro mucho a la luna.

    ResponderEliminar
  4. No se si contesta, pero creo que si escucha... y aunque ese tonto duende tenga un poco de razón, yo le sigo hablando y cantando...
    Hermosa ella, siempre esta ahí para los que no conseguimos el sueño porque las ideas nos inundan la almohoda!

    beso

    Jime

    ResponderEliminar
  5. Coincido en que es hermosa, no caben dudas.
    Un beso Ji, gracias a vos también por pasar.

    ResponderEliminar