jueves, 20 de mayo de 2010

Pájaros de la noche.

“Son pájaros de la noche que oímos cantar y nunca vemos...”
“Juguetes perdidos”, Patricio Rey y sus redonditos de ricota.


Un matrimonio de ancianos escapa del frío con la única frazada que tienen, acostados y apretados están mejor que en la helada sala de su casa.
La noche fría y solitaria me regala lluvia que se estrella contra mis anteojos, tengo que quitármelos y limpiarlos constantemente, el espejo del pavimento mojado duplica las luces de las calles y las casas, un chico espera que el dueño del auto que cuida termine de cenar para poder juntar unas monedas y ver si puede cenar él, las pocas personas que hay en las calles corren de la lluvia, los taxis y remises aumentan sus ingresos más que otras noches.
Ya en la parada, el colectivo llega con una rapidez inusitada, creo que como las personas corre de la lluvia.
Antes de subir escucho el aullido de un hombre o mujer lobo que llama a la luna, pero su llamado es inútil, la luna hoy visita a otros seres, en otros lugares, y así pasa la noche en la ciudad y así ocurrió siempre en todos los tiempos, gente refugiándose, corriendo, aullando.
Una chica vuelve del trabajo cansada con un fuerte dolor de cabeza, canta a “Los Redondos” y el dolor de cabeza se hace más tolerable, el dolor de cabeza y los otros dolores que lleva en su interior con música son más tolerables.
Sentado solo en su isla, alguien camina por Paris con Oliveria que se pregunta si “¿Encontraría a la maga?”. La lluvia adquiere sonido al estrellarse con más fuerza en el pavimento y así pasa la noche en la ciudad y así ocurrió siempre en todos los tiempos, gente refugiándose, corriendo, aullando.
El río se retuerce en su furia contenida, apenas se lo distingue desde la ventanilla del colectivo, desde la altura del puente. Furia contenida del río que a veces desata, furia contenida como la que todos tenemos, que a veces desatamos, diferentes furias que suelen estallar hacia todos lados maravillosa u horriblemente, que puede crear o destruir, así pasa hoy la noche en esta ciudad.
Los ancianos ya se durmieron, temprano como siempre, el chico sigue cuidando autos, juntando monedas y frío, las pocas personas que por las calles corren de la lluvia siguen corriendo y la noche pasa, en algunos lugares rápido, en otros lentamente.
Hombres o mujeres lobos aúllan esperando compañía, pero esta noche nublada hasta la luna los abandonó, la chica sigue cantando en su interior, las canciones funcionan como analgésico no solo para su cabeza, también para su corazón que va y va por el mundo. Sentado solo en su isla, con “Rayuela” en su escritorio y la vista en la ventana, alguien mira la lluvia que cae, la ve por el foco amarillento casi anaranjado de la vereda.
Bajo del colectivo viendo en mi interior a todos estos seres que dan vueltas por el mundo, no corro de la lluvia, nunca lo hago y así la noche pasa, en algunos lugares rápido, en otros lentamente, así ocurrió siempre en todos los tiempos, gente refugiándose, corriendo, aullando.

2 comentarios:

  1. lo escribiste vos? Que linda la lluvia, cuando no hace mucho frio me gusta caminar debajo de la lluvia y cuando está frio como estos dias mirarla por la ventana... es una de las pocas cosas que disfruto. Despues escuchar como golpea la ventana... pareciera que el agua te relaja :P
    Si, si volví y es bueno saber que hay gente que me lee y me firma :) asi que muchas gracias che!
    Besos!

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  2. Sí, el texto es mío Norah, comparto lo que decís de la lluvia y el frío, a mí me gustan mucho, no sé tienen algo que me cautiva.
    Te mando un beso, estoy contento por la vuelta y gracias a vos también por leerme.

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