martes, 30 de marzo de 2010

Sobre los desconciertos.

“Nacemos tristes y morimos tristes
pero en el entretiempo amamos cuerpos
cuya triste belleza es un milagro.”
Mario Benedetti, Tristeza Nº 1.




Fue olvido y también olvidado,
lo extrañaron hasta las lagrimas
y sufrió más de una muerte extrañándola,
...varias noches (solo a ella).

Ahora está confundido
es mucho de todo sin ser algo.
Se pregunta por qué hay alguien que lo mira con una sonrisa,
...aunque no insiste mucho con su pregunta.

Sus pensamientos son así,
infinitos y variables,
tiene varias cosas en la cabeza que dan vueltas.

¿Fue un sueño?
se pregunta en silencio.
Esa es solo una de las preguntas que lo abundan.

Tiene una necesidad interna muy grande,
la lleva en sus ojos en forma de brillo hace ya algún tiempo.
Ojos que alguien mira con una sonrisa.

Esa necesidad late en él
y aunque aún no lo sabe
se está convirtiendo en algo que lo va a llevar lejos,
lo va a obligar a dejar y a buscar algo.

De pie tan grande y a la vez tan pequeño en este mundo
donde alguna vez conoció la felicidad piensa,
como siempre en muchas cosas,
sus pensamientos son así, infinitos y variables,
tiene varias cosas en la cabeza que dan vueltas.

Responde con amabilidad a quien lo mira con una sonrisa
y a la vez piensa que nadie en el mundo
sabe con exactitud lo que vivió,
lo que sintió, lo que dejó y se llevó.

Entre las muchas cosas que no sabe,
ignora el lugar al que lo va a llevar eso que late en él,
eso que habita en el brillo de sus ojos,
por lo que va a dejar y buscar algo.

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