martes, 9 de marzo de 2010

Sentado solo en su isla.

Que ni la muerte se atreva a interrumpir esta sensación,
estos deseos de volver a verte, a escucharte,
a intercambiar palabras y silencios.

Que ninguna compañía me encuentre en esta soledad,
que nadie se acerque a contemplar con migo
este cielo gris, que deja caer gotas de agua muy finas.

Gané este derecho a no ser molestado ni encontrado,
y aunque solo sea por esta noche,
aunque mañana alguien me acompañe,
aunque eso haya ocurrido ayer, o pase mañana, no será hoy.

Algún día la muerte vendrá,
algún día alguien interrumpirá esta sensación que gane,
como ayer o antes de ayer,
pero no hoy, no esta noche gris.

Ni la lluvia, ni el viento que mece el árbol,
nada de lo que me atrae de la noche,
esta noche me atrae.

Sentado, alejado, en una isla a la que solo yo sé llegar
veo el cielo que gane, no el que quise pero si el que gané,
el que quiero ahora,
luego de comprender que el otro está más allá de mí.

Que nadie venga,
que nadie se acerque,
no obtendrá más que silencio
y una mirada ausente de alguien que no está acá.

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