domingo, 14 de marzo de 2010

Era un fantasma.

¿Por qué saliste a caminar esa noche?
...lo hiciste para olvidar.

¿Por qué no podía dormir esa noche?
...por no dejar de recordar.

Era invierno, era de noche
digamos la una y media o dos.

En la raíz más grande de mi árbol
te sentaste.

Abrí la puerta, me acerqué al portón,
apoye mis brazos en la reja.

Los borrachos de la esquina
no estaban.

El invierno era agradable,
como lo es siempre.

Hablamos de cosas intrascendentes,
para no mencionar lo que no nos dejaba dormir.

La luna blanca se ocultaba en algunas nubes,
el viento soplaba, mecía las ramas del árbol.

Compartimos un licor, regalo de mi prima,
miel y whisky... no sé qué más.

Con el correr de la noche
contaste de donde venías.

Pregunté cómo era ese lugar,
pregunté si te gustaba.

Te encogiste de hombros,
no expresaste nada con tu rostro.

Mencionaste cosas que te gustaban,
y otras tantas que no... “como hay en todo lugar”.

Fumamos, reímos sin querer reír,
y por un momento olvidamos.

No quiero olvidar, no todo, aunque hay momentos
en que no recordar algo por un instante ayuda.

“Coincido”, dijiste, “ayuda a seguir,
como esta noche en que busco no pensar”.

También esa noche no quería pensar,
no quería escribir, no quería hacer nada.

Creo no recordar algo, por momentos
ayuda a seguir.

“Si, aunque si pudiera borrar todo o algo que llevo,
estoy segura no lo haría” dijiste.

Te escuche decir eso y asentí moviendo la cabeza,
sin decir una palabra, pero pensando igual.

Y así se fue la noche, y así ganamos
momentáneo olvido.

Solo eso buscaba, olvidar un instante,
solo eso buscabas, lo conseguiste y te fuiste.

2 comentarios:

  1. Que linda la última frase... Por lo que veo lo escribiste vos (googlé y me fijé)
    LFC son esas melodias que vuelven y sanan una que otra herida.
    Un saludo :)

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  2. Hay ciertas canciones que tienen el poder de sanar heridas.
    Si, la mayoría de lo que sale acá lo escribo yo, un beso.

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