domingo, 24 de enero de 2010

Mejor no hablarle.

Hay una sombra en sus ojos, pero a diferencia de otras que vi, no es una sombra de alguien.
La tiene siempre los domingos. También los otros días pero solo por la mañana, muy temprano.
Cuando esa sombra lo invade no habla con nadie y es mejor no hablarle, “no me gusta hablar o que me hablen de mañana”, dijo muy serio.
Ahora da vueltas por la biblioteca, no sabe qué leer, no sabe qué hacer, es domingo y de tarde, la sombra ronda por sus ojos.
“Odio los domingos”, lo escuche decir una tarde al duende. Desde esa vez no le hablo jamás, ni muy temprano por la mañana, ni los domingos, sé que no le gusta.

lunes, 18 de enero de 2010

Perseguir-seguir.

Norah canta “Chasing pirates” (*), y como siempre cuando canta me deja como congelado, con los ojos bien abiertos, es la segundo voz más linda que escuche (tenías razón cuando dijiste lo que dijiste) ella canta y canta y yo pienso en la palabra perseguir, es una palabra que me gusta, como la palabra raro, no sé bien por qué, pero me gustan.
Salvo por Norah nada se escucha en la casa, ni en el barrio.
Creo todos perseguimos algo, todos somos un poco Johnny (El perseguidor, gran cuento de Julio Cortázar) y nos invaden pensamientos que no respetan el tiempo, las leyes de la física, ni la razón... por qué deberían hacerlo... todos buscamos algo que se termina transformando en alguien. Vos lo buscas y vos y vos y yo, todos buscamos. Pero por momentos cuesta tanto, es muy difícil (a veces imposible), porque muchas veces a quien seguimos sigue a alguien más, que a su vez sigue a alguien más y así andamos por el mundo, siguiendo huellas y rastros. Algunos se encuentran otros no, así seguimos dando vueltas por cualquier lugar.
La vida es una búsqueda constante, seguimos huellas que fueron rostros, sonrisas, caricias que nos mostraron un cielo (ya que mencionamos a Cortázar, sigamos “robándole”), huellas difíciles de hallar, mucho más de seguir.
Y ella sigue cantando y cantando, la segunda voz más dulce que escuche, me deja congelado en este agradable silencio en el que me gusta jugar a escribir.




(*)Norah Jones, de su último disco The Fall. Muy bueno.

jueves, 14 de enero de 2010

Clima raro

Y el cuaderno en donde ahora escribo,
con los viejos escritos tachados,
la birome espera en mi mano derecha,
y la hoja no recibe nuevas palabras.
En mi mano izquierda el cigarro,
regalo de mi abuela,
y la hoja del cuaderno sin palabras,
y el silencio del barrio,
1:05 aunque no sé si funciona el reloj,
digamos que sí, entonces la 1:05.
3 botellas vacías, 1 termo sin agua.
Silencio, extraño frío de abril,
en este enero Chaqueño.
Y mientras buscó palabras,
que se ajusten a lo que soy últimamente,
Fidel se para a mis espaldas,
me toca con sus patas,
me mira moviendo sus largas orejas.
Me dice con gestos que quiere salir,
salimos.
Afuera encuentro escombros,
de la vereda llega olor a marihuana,
veo, no soy el único despierto
en este barrio aburrido,
el árbol se mece producto del viento,
el clima raro trae más viento, también rayos.
Adentro, en la pieza, en la hoja del cuaderno,
este texto, 3 botellas vacías,
1 termo sin agua caliente para el mate,
1 cigarro Correntino, las 1:45 ya... o recién.
También encuentro preguntas, respuestas,
recuerdos, sonrisas, distancia, frío,
...lo que soy últimamente.

sábado, 9 de enero de 2010

Circunstancias, casualidades.

Circunstancias que nos mueven,
que nos llevan a tomar un camino,
y abandonar otro.
Impulsos que sentimos y respetamos,
dejando de lado a la razón,
a las voces que nos quieren callar,
para que permanezcamos quietos.
Casualidades y fantasmas,
salidos quién sabe de dónde, nos guían,
lo hacen constantemente,
solo hay que escuchar,
es difícil, lo sé,
pero hay que escuchar,
y cuando lo hacemos,
caminos impensados nos conocen,
personas increíbles nos sienten.
Circunstancias que nos mueven,
entre tanto mundo que nos detiene,
casualidades mágicas que nos llevan,
que llevamos, que son parte nuestra.

domingo, 3 de enero de 2010

Después/Aunque.

Después de todo tenías razón,
la caída con paracaídas o sin el, fue lo mismo.
Después de todo será lo que merezco.
Después de todo algo quedó por ahí,
y algo traje para mí.
Después de todo, su indiferencia quizás solo sea
una forma de olvido.

Aunque después de todo
no siempre me ignora y tampoco me olvida.
Aunque esta noche de nada sirve
lo que quedó por ahí o lo que traje para mí.
Aunque sé que lo merezco.
Aunque de nada hubiese servido el paracaídas,
me hubiese gustado tener uno.