martes, 8 de diciembre de 2009

Otra luna.

Tan callada como la noche caminaba sola.
Guardaba tantas cosas en su interior, tantas preguntas que no hizo, tantas respuestas que no dio y sentía que quizás callo porque aquello ya era parte de su pasado, pensó que nada hubiesen aclarado sus respuestas y en nada hubiesen ayudado sus preguntas.
El frío de la noche que la envolvía era agradable, quizás lo más agradable que sentía junto con el silencio de las calles.
Dejo unos minutos su mirada en la vidriera de la librería, sabía que el dinero que tenía no era suficiente pero de todos modos ingresó a preguntar por Prévert, aunque sabía también no lo tendrían ya que era uno de los escritores difíciles de conseguir. Salió como entró, caminó hasta la plaza central que no estaba lejos, “en Resistencia nada queda lejos” dijo, busco un banco y se sentó.
Dejo correr el tiempo sentada frente a la estatua de San Martín. Una pareja de ancianos paso junto al banco, llevaban un Cocker Spaniel color canela, el perro se acercó a ella que al verlo dijo
“…hubiera tenido que tocar música de cocker/ es una música que gusta/ pero hice lo que quise…”(*), los ancianos fueron indiferentes a sus palabras, pero el perro le sonrió como solo los Cocker sonríen, como solo ellos pueden gesticular y se miraron hasta que los dueños lo llevaron estirándolo de la correa.
Pensando nuevamente en las preguntas que no hizo y en las respuestas que no dio, levantó la vista para ver la luna, algunas nubes cruzaban por ella, la tapaban momentáneamente y luego se iban.
“Solo es una nube pasajera”, dijo y con tristeza sonrió.





(*) “El concierto ha fracasado”, Jacques Prévert. Publicado el miércoles 21 de Octubre en elduende…

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