lunes, 7 de diciembre de 2009

* LEVANTARME.

“Abrazado a la almohada se sentía de pronto tan solo, y cuando abría los ojos en el cuarto ya vacío de Sara era como una marea de congoja y de delicia porque nadie, nadie podía saber de su amor, ni si quiera Sara, nadie podía comprender esa pena y ese deseo de morir por Sara, de salvarla de un tigre o de un incendio y morir por ella, y que ella se lo agradeciera y lo besara llorando.”
Julio Cortázar, Deshoras.

Mis manos en la nuca, el cuerpo horizontal, la mirada al techo y mi cabeza en otro lugar. ¿Por qué volviste en forma de sueño?, ¿no lo sé?, ¿como te voy a sacar?, tampoco.
La ciudad estaba tan agitada que no parecía esta ciudad, luego todo fue repentino, los disparos, las corridas, y vos abajo mío.
¿Estás bien? / Si, no me paso nada. ¿Y vos? / No importa, lo que importa es que estés bien.
Luego las sirenas y la ambulancia que llega con la rapidez que solo puede llegar en un sueño, despertar en el hospital y verte al lado, dos impactos que iban hacía vos y el médico me dice que tuve suerte que unos centímetros mas arriba y...
Despertar en el hospital y verte, pero no estas sola y el dolor vuelve, quema más que los disparos.
Despertar en mi pieza y no estas, caí igual aunque la herida no es superficial se nota.
Mis manos en la nuca, el cuerpo horizontal, la mirada al techo y mi cabeza en vos, el reloj ya va a sonar y una ciudad no tan agitada me espera, mejor me levanto, para esta herida no es aconsejable reposar.

* Este es el primer texto que di a conocer, salió en Sr. Alelí Nº 3 “Para leer en la cama”.
Es rara la sensación que me produce leer algo que tiene más de cinco años y no es raro que en el primer texto que publico haya un fragmento de Cortázar.

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