miércoles, 30 de diciembre de 2009

Concentración.

Siempre hay algo que me aleja un poco de todo
y de esa forma termino aislado.
Me alejan los pensamientos,
los recuerdos, los deseos.
Siempre mi concentración fue muy mala
y nunca le costó alejarse de mí,
aunque a veces creo soy yo el que se aleja,
sea como sea mentalmente termino en cualquier lugar.
Las hormigas, que a pesar de ser las 1:40 siguen llevando las flores amarillas que suelta mi árbol, él ave nocturna que pasó cantando... ahora el perro que ladra,
todo me aleja un poco de donde estoy,
así es que varias veces me encuentran por la calle
y los saludos se tienen que transformar en gritos
que me traen del lugar (no físico) en el que me encuentro.
Así es que me ven callado viendo cualquier lugar
... y no lo que tengo en frente.
Me alejan los pensamientos,
los recuerdos, los deseos.
Siempre hay algo que me aleja un poco de donde estoy
y así es que voluntaria o involuntariamente termino aislado.
¿Donde habrá ido el ave que pasó cantando?
¿A quién ladraras perro?
¿Llegaran tus ladridos a donde tienen que llegar?
¿Llegaran los míos?

lunes, 21 de diciembre de 2009

Sobre las tormentas.

No necesito este tipo de tormenta,
es una tormenta mala que hace mucho me lastimo,
aquellos vientos moldearon lo que soy,
aunque no solo soy lo que aquella tormenta dejo.

Hay algo más en mí que pocas personas conocen,
que pocas vieron y estoy seguro no fue por azar que así ocurrió.
Hay momentos en la vida en que la casualidad deja de ser casual,
“sorpresas que hacen linda la vida”... o algo así dijimos.

Basta de soplar malos vientos,
basta de gritar malos truenos.
Vi tormentas tan hermosas,
tan agradables que en nada se parecen a ustedes.
Sentí vientos fuertes que me acariciaron,
refrescantes lluvias que me bañaron.

Por hablar poco nadie me habla... o pocos lo hacen,
quizás la causa sea el uso excesivo de mi armadura,
...aunque usarla me gusta y no me quejo,
dijo Alejandra “el traje de Gregorio te queda bien”... pero también esta lo otro.
El otro mundo.
No todos me conocieron callado,
no todos no me hablan.

Hay algo de mí que di una sola vez
y no fue por casualidad que así ocurrió.

Hay una belleza en la tristeza y alegría de tus ojos que no vi en otro lugar.
Hay algo agradable en el sonido de tu sonrisa, de tu voz, que no escuche jamás.
Hay una tormenta maravillosa en vos,
una tormenta única que me cambio,
es de las tormentas que valen la pena.

Basta de malos vientos que nada traen,
las puertas y ventanas solo están abiertas a las buenas tormentas,
pocas y buenas tormentas que dan vueltas por el mundo, inquietas,
cambiando todo de lugar.
Cambiando y cambiándonos.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Buscabas algo.

Te veía mirar tus manos,
te veía verlas y buscar algo,
…creo no querías sentir lo que sentías.

Te veía,
habías quedado con las manos vacías
y buscabas algo para no sentirlas así.

Todo fue repentino,
un par de miradas que se cruzaron,
que te permitieron ver la abismal distancia
entre el deseo y la realidad,

y fue la mezcla de esto él detonante,
…creo fue lo que te despertó.

Te veía cansado de buscar,
cuando levantaste la mirada,
te pusiste de pie y te fuiste.

Ya no querías sentir lo que sentías.
Te vi yéndote...
...cansado del vacio.

No se donde andarás,
pero seguro estás intentando
que el deseo venza a la realidad.

martes, 8 de diciembre de 2009

Otra luna.

Tan callada como la noche caminaba sola.
Guardaba tantas cosas en su interior, tantas preguntas que no hizo, tantas respuestas que no dio y sentía que quizás callo porque aquello ya era parte de su pasado, pensó que nada hubiesen aclarado sus respuestas y en nada hubiesen ayudado sus preguntas.
El frío de la noche que la envolvía era agradable, quizás lo más agradable que sentía junto con el silencio de las calles.
Dejo unos minutos su mirada en la vidriera de la librería, sabía que el dinero que tenía no era suficiente pero de todos modos ingresó a preguntar por Prévert, aunque sabía también no lo tendrían ya que era uno de los escritores difíciles de conseguir. Salió como entró, caminó hasta la plaza central que no estaba lejos, “en Resistencia nada queda lejos” dijo, busco un banco y se sentó.
Dejo correr el tiempo sentada frente a la estatua de San Martín. Una pareja de ancianos paso junto al banco, llevaban un Cocker Spaniel color canela, el perro se acercó a ella que al verlo dijo
“…hubiera tenido que tocar música de cocker/ es una música que gusta/ pero hice lo que quise…”(*), los ancianos fueron indiferentes a sus palabras, pero el perro le sonrió como solo los Cocker sonríen, como solo ellos pueden gesticular y se miraron hasta que los dueños lo llevaron estirándolo de la correa.
Pensando nuevamente en las preguntas que no hizo y en las respuestas que no dio, levantó la vista para ver la luna, algunas nubes cruzaban por ella, la tapaban momentáneamente y luego se iban.
“Solo es una nube pasajera”, dijo y con tristeza sonrió.





(*) “El concierto ha fracasado”, Jacques Prévert. Publicado el miércoles 21 de Octubre en elduende…

lunes, 7 de diciembre de 2009

* LEVANTARME.

“Abrazado a la almohada se sentía de pronto tan solo, y cuando abría los ojos en el cuarto ya vacío de Sara era como una marea de congoja y de delicia porque nadie, nadie podía saber de su amor, ni si quiera Sara, nadie podía comprender esa pena y ese deseo de morir por Sara, de salvarla de un tigre o de un incendio y morir por ella, y que ella se lo agradeciera y lo besara llorando.”
Julio Cortázar, Deshoras.

Mis manos en la nuca, el cuerpo horizontal, la mirada al techo y mi cabeza en otro lugar. ¿Por qué volviste en forma de sueño?, ¿no lo sé?, ¿como te voy a sacar?, tampoco.
La ciudad estaba tan agitada que no parecía esta ciudad, luego todo fue repentino, los disparos, las corridas, y vos abajo mío.
¿Estás bien? / Si, no me paso nada. ¿Y vos? / No importa, lo que importa es que estés bien.
Luego las sirenas y la ambulancia que llega con la rapidez que solo puede llegar en un sueño, despertar en el hospital y verte al lado, dos impactos que iban hacía vos y el médico me dice que tuve suerte que unos centímetros mas arriba y...
Despertar en el hospital y verte, pero no estas sola y el dolor vuelve, quema más que los disparos.
Despertar en mi pieza y no estas, caí igual aunque la herida no es superficial se nota.
Mis manos en la nuca, el cuerpo horizontal, la mirada al techo y mi cabeza en vos, el reloj ya va a sonar y una ciudad no tan agitada me espera, mejor me levanto, para esta herida no es aconsejable reposar.

* Este es el primer texto que di a conocer, salió en Sr. Alelí Nº 3 “Para leer en la cama”.
Es rara la sensación que me produce leer algo que tiene más de cinco años y no es raro que en el primer texto que publico haya un fragmento de Cortázar.

jueves, 3 de diciembre de 2009

De un diálogo.

Salir y volar, dejar todo, llevar solo lo importante que no es algo que se puede llevar más que en una sonrisa, en el brillo de los ojos que ven lo vivido.

Llegar hasta la luna llena, caminar por su lado oscuro.
..."¿todos como la luna tenemos un lado oscuro?", "no sé, quizás si, quizás no."

Salir y volar, dejar atrás a los hipócritas, a los tradidores de todo tipo. Llevar en el recuerdo rostros inolvidables, mágicos.

Volar y salir, recorrer todo el mundo, ir hasta lo más alto y bajar hasta zambullirse en aguas verdes, transparentes.

Dejar por un momento los dolores, los amargos y los dulces que para mí son los que más duelen.

Mirar un árbol pero hacerlo desde arriba, como si fuéramos pájaros, un cuervo tal vez. Tocar con los dedos las hojas de los árboles, sentir la brisa.

Solo salir y volar.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Un gorrión.

"Me gusta el sol de la mañana...", dijo un gorrión, uno de los tantos que todos los días dan vueltas por mi árbol y mi ventana, "...pero el sol de la mañana que recién sale, el que podes mirar directamente sin que te duelan los ojos. Que tiene un color rojo que solo tiene él", "si, es lindo", respondí con pocas ganas de hablar.
Me encontraba viendo por la ventana, con las manos apoyadas en el marco, "los otros soles, los que se ven en otras horas del día, esos no me gustan", dijo acomodando sus plumas, "¿y el del fin de la tarde?, ¿ese no te gusta?" pregunté, el gorrión tardo en responder, "ese solo es una copia del de la mañana", dijo finalmente.
Salvo por los gorriones (son como veinte los que viven en mi árbol), no se escuchaba nada, la mañana era silenciosa como lo son siempre en mi barrio.
El gorrión voló hasta la reja de mi ventana, esquivó a la mujer con alas que hace meses tapa la visión del árbol que tengo desde mi pieza, y se acercó a mí.
"Anoche te vi salir" dijo, "no" respondí. "Si, saliste, te vi", insistió el gorrión, "si vos decís", respondí levantando los hombros.
"Te vi desde mi nido, llevabas jean celeste claro y una camisa", dijo el gorrión y sus palabras trajeron borrosos recuerdos de la noche, miré al gorrión y junto a los olvidados recuerdos nocturnos que volvían, sentí un refrescante sabor a cerveza en los labios. Giré la cabeza, miré en la habitación, busque a él duende para preguntarle si sabía algo, pero no lo encontré.
En el silencio llegaban mas recuerdos y sabores de la noche, "si no saliste tenés un hermano gemelo", dijo el gorrión y noté que estaba por volar, "esperá" dije y el gorrión me miró. "Ahora que lo pienso, creo que si salí anoche", dije confundido. El gorrión dio varios saltos en la parte de afuera del marco de la ventana y se acercó a mí, "y quizás saliste, pero también te quedaste acá...", dijo muy despacio, "...a mí me suele pasar, voy a un lugar pero parte de mí queda en otro lado", de un salto fue hasta la reja.
Pensé y pensé, llegaban mas recuerdos y también sabores de la noche, "ves, ahí estás", dijo el gorrión interrumpiendo mis recuerdos. Miré y me vi abriendo el portón, tenía un jean celeste claro y una camisa, se notaba en mis movimientos torpes el exceso de cerveza y en mis ojos las visiones del lugar del que venía.
El gorrión nos miró a los dos y voló.
Ya convertido en uno me acosté, necesitaba dormir y descansar, a las diecisiete tenía que levantarme para ver como le ganábamos a Boca.

martes, 1 de diciembre de 2009

El tiempo a veces funciona como despertador.

Había algo de viento, también bastante ruido y las miradas se cruzaron y bastó eso para que hablen, para que cuenten de sus vidas y sonrían.
Para él, el mundo nunca fue tan perfecto como esa mañana, ella con una mirada peguntó algo, con una sonrisa él respondió. Luego de varios minutos fue él quien preguntó algo con la mirada y ella dijo algo muy dulce con sus ojos dulces. Así todo fue dicho sin decir una palabra.
El tiempo pasó, el sueño terminó, quizás por ahora, porque hay cosas en la vida que nunca se saben y parte del futuro es una de ellas, lo cierto es que en el presente el sueño terminó y es probable que ella y él ahora dialoguen con otras miradas, que encuentren respuestas a sus preguntas en otros ojos, porque la vida es así, porque como en el futuro hay cosas inciertas que no se pueden saber, en el presente hay otras que no se pueden evitar.