viernes, 2 de octubre de 2009

Poesía.

Hace algunas semanas y después de mucha búsqueda (conseguir algunos libros en Chaco es difícil, por acá solo hay cuatro librerías) conseguí “Los Sorias” de Alberto Laiseca.
En esta gigante obra de ficción en la que me estoy metiendo, poblada de terribles dictadores, en un momento alguien se pone a leer poesía. Como ocurre en la realidad conviven la belleza y la crueldad.
En este mes en “El duende” solo va a haber poesía, ajena y propia.
Acá va pues un poema que encontré en “Los Sorias”.


El rocío aumenta el peso de mi túnica.
El sueño danza lejos de mí
ignorando la entrada que le proponen mis ojos.
Sin embargo es preciso que descanse esta noche,
pues mañana, deberé cruzar ese desierto de bambúes de arena.
Casi no tengo agua,
pero el recuerdo de tu sonrisa
puede cambiar la desesperación y el destino.

Cho Tang. Dinastía Chin.

2 comentarios:

  1. al terminar de leer esta poesía se me viene a la cabeza la frase de una hermosa canción de un rosarino de lindos rulos: " tu sonrisa inolvidable..."
    Que bueno que hay gente q sonrió, que sonrie...ojala que siga sucediendo...una sonrisa es mucho más que un simple gesto en el rostro...
    Regalo una sonrisa...

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  2. Ya lo creo, una sonrisa es mucho más que solo un gesto y ayuda mucho recibirla.

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