viernes, 28 de agosto de 2009

Misantropía II

¿Qué puedo hacer hoy? si la soledad que tanto tiempo me acompaño ya no está,
aunque sigo estando solo.
¿Qué puedo hacer? si no encuentro las palabras que busco, y si las encuentro
¿de que me sirven? si a quien se las quiero decir no está, y es probable que no este más.
Es por eso que no se que hacer hoy que me encuentro solo, pero no en soledad,
que me encuentro sin palabras y rodeado de preguntas.
¿Cómo hacer algo? si mis fuerzas apenas levantan esta birome.

Mi sombra no es mi sombra, es la de alguien más y como toda sombra me sigue,
le explico a tu sombra que no me siga, no voy a ningún lugar.
Nadie debería seguirme.
El espejo me devuelve una vez más un rostro que desconozco, pero sé es el mío.
Mi mirada busca en el cielo una respuesta, pero esta vez Julieta no me va a ayudar a cruzar,
se cansó de ayudarme (o de esperarme) y se fue. Se fue y esta bien que lo haya hecho,
la voz que espero escuchar no es la de ella.

¿Qué puedo hacer? si estando solo la soledad ya no me acompaña,
adentro muy adentro, esta tu voz.
Hoy escribo recuerdos y destruyo lo escrito. El tacho plateado repleto de papeles,
tan lleno como yo de lo escrito en los papeles. Destruyo lo escrito, para llamar al olvido,
pero me encuentro una vez más sosteniendo con pocas fuerzas esta birome.
¿El olvido no viene o no lo dejo venir? ¿existe el olvido?
Entre tantas preguntas hay una certeza, que prefiero guardar para mí.

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