sábado, 30 de abril de 2016

Los de arriba, los de abajo.

“El acto de desobediencia,
como acto de libertad,
es el comienzo de la razón”.
Erich Fomm.




Por alguna razón quienes estaban arriba dejaron de mirar hacia abajo, los motivos solo ellos lo saben, lo cierto, lo que todos sí saben es que ellos no pudieron llegar donde estaban sin los que desde abajo los sostuvieron.
Vivieron engañados allá arriba, ajenos a la realidad que se respira todos los días, olvidándose de ellos, de los de abajo, dejando de lado a quienes anteriormente los ayudaron a subir. Allá continuaron expandiendo lo que consideraban su reino, y solo por momentos gritaban a los de abajo que había que seguir sosteniéndolos.
    El tiempo que consideraron prudente los de abajo esperaron por quienes antes pidieron su ayuda, esperaron y continuaron trabajando para ayudarlos a subir, pero los de arriba fueron olvidándose de sus promesas, de las palabras que dijeron tiempo atrás, y en aquel mundo lejano del que los vio nacer vivieron aquella mentira.
   Con el correr del tiempo algunos de los que estaban sosteniéndolos subieron y se encontraron con ese mundo absurdo, muy distinto al que en un comienzo habían ido a buscar. 
   Ese fue el comienzo de la caída, los de abajo, defraudados por las personas en quienes habían confiado, hicieron lo que saben hacer, miraron adelante, tomaron una nueva ruta, y por ahí van caminando, buscando como siempre ya que la vida es una búsqueda constante. Se fueron marchando, dejaron de sostener lo que habían ayudado a construir, porque ellos estaban –están- convencidos que una construcción no es obra de uno solo, es la unión la que lo logra, algo que los de arriba olvidaron o nunca entendieron.
  Ahora, los de arriba, luego de la caída, desorientados y entre escombros buscan aquel reino absurdo e irreal que imaginaron poseer, y dan órdenes para que los levanten, pero ya nadie los escucha.


martes, 12 de abril de 2016

Sobre los cambios y los ciegos.

   Cambian un multimillonario que no puede justificar el origen de sus bienes, por una multimillonaria que no puede justificar el origen de sus bienes, y luego cambian a otro multimillonario que no puede justificar el origen de sus bienes, ellos (en realidad la mayoría que esta en cargos públicos) "justifican" sus patrimonios en forma tan absurda que hasta un niño se da cuenta que tanto dinero no lo hicieron trabajando, sin embargo, los ciegos les creen.
   Todos ellos pasaron por cargos públicos por lo tanto sus bienes, todo el dinero con el que los obtuvieron, es el que falta en los hospitales y en las escuelas, ellos son los responsables de la existencia de comedores comunitarios, de la pobreza estructural de un país inmensamente rico, y ustedes ciegos continúan defendiendo a uno y atacando a otros, matándose entre ustedes mientras ellos, los falsos patriotas, en sus delirios de grandeza se sienten emperadores de ciudades antiguas, esperando sus estatuas de bronces, mientras sus súbditos los aplauden.

lunes, 25 de enero de 2016

Historias.

Apareció una noche una nueva ruta.
Quién sabe qué buscábamos, y ahora caminamos.
Se ve algo nuevo, desconocido.
Siempre algo nuevo nos impulsa a andar.
Somos el insomnio de las últimas noches,
las miradas que durante el día,
encierran deseos de fuga.
Somos la nueva ruta que transitamos.
Soy eso que va por ahí,
somos eso que vaga en forma incierta.
Soy historias, palabras que escribo.
Somos una nueva ruta,
también miradas, y un andar incierto.
Somos las historias que creamos.

jueves, 24 de diciembre de 2015

24/12/15.

“Nadie me hizo de San Lorenzo, pero yo nunca pensé en otro equipo, en otra camiseta”, dice el gordo Soriano en una entrevista, y agrega: “ningún porteño tiene idea de lo que significa ser de San Lorenzo en una provincia: era ser un bicho raro, porque la distancia hacían que solo llegaran los ecos de Boca y de River.”, yo puedo decir que no hay momento de mi vida en que no agradezca a mi viejo por haberme mostrado el amor por estos colores, la locura, el “sin sentido” (para los racionales que no entienden la pasión por el fútbol), de querer hasta las lagrimas una camiseta.
El club que se quedo sin cancha, que descendió, que no ganaba nada internacional, jamás dejo de tener el apoyo de su gente.
Toda lucha justa tiene su recompensa, vuelve la alegría a la avenida La Plata.

miércoles, 21 de octubre de 2015

21/10/15.

Una nueva marcha, gritos pidiendo “justicia” en la plaza central, y personas diciendo que “van a llegar a las últimas consecuencias, que la memoria del compañero lo vale”, y que “quieren que paguen los verdaderos responsables”.
Un nueva muerte en una marcha, en un reclamo, días atrás, semanas atrás, o ¿eran cinco años atrás?, ¿se llamaba Mariano o Ángel?, o no, quizás me confundo y ocurrió mucho más atrás y era Darío su nombre, no lo sé, no recuerdo, pero en esa marcha pedían tierra, trabajo, viviendas, como en la marcha de ahora, o en la de un mes atrás, y siempre aparece alguien que dice que son vagos, que ellos conocen a alguien que conoce a alguien que una vez se acercó y le dijo que tenía un trabajo, que vayan a cortar el pasto de su casa de fin de semana, pero nadie aceptó porque lo que quieren es vivir de arriba.
Una nueva familia que llora, dirigentes oficialistas proclamando su inocencia, diciendo que para ellos “no es casual que algo así ocurra días antes de las elecciones”.
Pasan los días, los meses, los años, una nueva elección, y según las encuestas van a ganar los mismos, en esta elección, en todas las elecciones, con distintos apellidos pero son los mismos, y entonces nuevas marchas, nuevas muertes que con el tiempo van a ser pintadas en las paredes, en banderas de manifestaciones, en comedores comunitarios de barrios carenciados, va a pasar el tiempo y van a seguir las personas gritando en las calles pidiendo justicia, diciendo que hay que llegar a las últimas consecuencias por la memoria de todos los compañeros, y van a estar los otros llamándolos vagos, y también va a estar el gobierno claro, repitiendo, proclamando por todos los medios en los que salgan, su inocencia.

domingo, 12 de julio de 2015

12/07/15.

Recuerdo que en la escuela primaria y luego en la secundaria, mis amigos no podían entender cómo se podía ser hincha de un club que “no salía campeón”, yo me reía y les preguntaba que qué iban a hacer ellos cuando sus equipos no salgan campeónes, y agregaba que uno ama a un club no por los títulos o copas que pueda tener, pero claro ellos no entendían y continuaban con sus burlas y cargadas.
Recuerdo un invierno bastante frío en Chaco, yo usaba un buzo que tenía un escudo gigante en el pecho (buzo que tiene su historia y quizás más adelante la cuente), los partidos solo los podías ver si pagabas el codificado, entonces con mi viejo lo vivíamos por la radio.
Sí me pongo a pensar en esa tarde gris el primer sentimiento que llega al recordar el gol del “Gallego”, son ganas de llorar.
Con los años San Lorenzo continuó dándome alegrías que no tenían, ni tienen que ver con un título o una copa. Trajo maravillosas personas a mi vida, una de ellas me regaló un libro con todos los cuentos de Osvaldo Soriano, y en esas páginas comprendí que aquella tarde gris de Rosario no sólo a mí me produjo, y produce al recordar, lágrimas en los ojos.
A 20 años de aquel campeonato, acá esta el fragmento de “Arístides Reynoso”, de Osvaldo Soriano.
“Recordé su andar cansino durante un partido, en el instante en que el Gallego González, con 33 años a cuestas, metió sobre el final el gol del triunfo de San Lorenzo. Unas horas antes había perdido a su padre. Lenta, dolorosamente, lo venía perdiendo desde hacía dos años y su madre pasaba casi todo el día en el hospital. A lo largo de su vida dentro del área, el Gallego llevaba marcados ciento cinco goles en no sé cuántos clubes y ahora, a esta edad, esperaba una nueva oportunidad en el banco de suplentes. Veira lo llamó para que entrara en los últimos veinte minutos y allí fue el Gallego, sin haber dormido, recién venido del velorio, a ponerle la cabeza al primer centro decente que le tiraron.
Así son las novelas del fútbol: risas y llantos, penas y sobresaltos. González corrió con los brazos en alto a saludar la memoria de su padre. Llevaba lágrimas en los ojos y sus compañeros lloraban con él. De esa pasta están hechos los goleadores. Fantasmas que salen de ninguna parte.”

miércoles, 22 de abril de 2015

Otra vez.

Otra vez salir a caminar por Resistencia para buscarle distracción a los pensamientos, como si fuese algo posible.
Otra vez salir a caminar por acá para terminar allá, concentrado, elongando, listo para salir a correr, mientras escucho a miles rugir, cantar, gritar. 
La mañana parece agradable aunque ya no estoy en la avenida Avalos, no, ya estoy ahí donde me gusta jugar, en el costado izquierdo, apenas pasando la mitad de la cancha, buscando un compañero que me devuelva la pared, para encarar al área grande.
Acá la ciudad parece dormida, yo camino aunque en realidad ya la acomode para dejarla justo ahí, para verla tan linda, blanquita y redondita. Alguien me dice algo que no escucho, y apoyo el pie izquierdo junto a ella, para que el recorrido del derecho tenga la distancia justa que le dé fuerza y precisión.
Darle con cariño y a la vez firmeza, con todo el arco interno del pie derecho, ver como se va, ver como se abre para cerrarse en el momento justo.
Otra vez mas allá que acá, pateando sin patear, transpirando sin jugar, gritando el gol que acabo de hacer, sonriendo mientras mi vecina me mira con expresión de asombro.
- Buen día señora. – Y entro al edificio.